Jairo Castillo Romerin
Poeta adicto al portal
NO ESTÁ DE MÁS
El año inicia
cimbra sus faenas
en la expectación fragante de una queja;
pero no está de más el desafuero para consumir en ayunas
la alquilada paz que nos tortura
la calumniosa luna que nos oculta
la injuria de vivir a secas
sin más sobras que algunas remendadas respuestas anodinas.
Nos lavan posesiones incunables
nos tiende una sangre macilenta
nos tensan despavoridos enjambres de miedos.
No está de más esta risa
que pretende ser fiesta e ignominia,
la risotada para desvalorar la seriedad de la carne que más cuesta
y nunca termina de ser lástima o alcurnia.
La tenacidad de la vida divide sus flancos en fronteras
sazona con escarmientos ímprobos
las cada vez progresistas políticas
con que chocan los pies en la huida.
No más este tiempo
este rato pronto y presuroso.
Quedarnos a solas, callados,
escuchando
la voz de las estrellas que conspiran
y nos esconden el secreto de la especie:
¿Ingresaremos por fin a la luz,
nos alegrará alguna vez la gracia del ensalmo?
El año inicia
cimbra sus faenas
en la expectación fragante de una queja;
pero no está de más el desafuero para consumir en ayunas
la alquilada paz que nos tortura
la calumniosa luna que nos oculta
la injuria de vivir a secas
sin más sobras que algunas remendadas respuestas anodinas.
Nos lavan posesiones incunables
nos tiende una sangre macilenta
nos tensan despavoridos enjambres de miedos.
No está de más esta risa
que pretende ser fiesta e ignominia,
la risotada para desvalorar la seriedad de la carne que más cuesta
y nunca termina de ser lástima o alcurnia.
La tenacidad de la vida divide sus flancos en fronteras
sazona con escarmientos ímprobos
las cada vez progresistas políticas
con que chocan los pies en la huida.
No más este tiempo
este rato pronto y presuroso.
Quedarnos a solas, callados,
escuchando
la voz de las estrellas que conspiran
y nos esconden el secreto de la especie:
¿Ingresaremos por fin a la luz,
nos alegrará alguna vez la gracia del ensalmo?
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