salgomanzano
Poeta veterano en el portal
No está la gaita del pastor
en la colina,
diciendo tonadas de la tierra
-de dulzuras, de monótona tristeza-
cual doradas gotas de dulce miel dorada.
Era solmne la vida brisa;
puro y sereno el pensamiento;
el sentir, sosegado cual la brisa;
el amor, fuerte y mudo;
los placeres, austeros;
las creencias, raigadas;
el pan,sabroso;
reparador, el sueño.
No están los otoños de atardeceres dulces,
ni los cánticos de la alondra mañanera,
ni el sano aroma de las eras,
ni las noches para la rumia
de las ideas,
ni el mugir de los becerrillos,
ni el cantar de la abubilla en la dehesa.
No resbala la duce poesía
sobre mí: se me tiñe el alma sin ella.
en la colina,
diciendo tonadas de la tierra
-de dulzuras, de monótona tristeza-
cual doradas gotas de dulce miel dorada.
Era solmne la vida brisa;
puro y sereno el pensamiento;
el sentir, sosegado cual la brisa;
el amor, fuerte y mudo;
los placeres, austeros;
las creencias, raigadas;
el pan,sabroso;
reparador, el sueño.
No están los otoños de atardeceres dulces,
ni los cánticos de la alondra mañanera,
ni el sano aroma de las eras,
ni las noches para la rumia
de las ideas,
ni el mugir de los becerrillos,
ni el cantar de la abubilla en la dehesa.
No resbala la duce poesía
sobre mí: se me tiñe el alma sin ella.