ebeth
Poeta recién llegado
Ven siéntate a mi lado, déjame secar tus lagrimas. ¿Acaso estas llorando por algo que está pasando?
No llores de esa manera tan deprimente, me parte el alma ya que siento tu dolor.
Esa angustia que se está apoderando de tu esencia y poco a poco parece querer apagar tu sonrisa. Me está hiriendo en lo más profundo de mí ser.
Reposas tus manos en tu rostro queriéndolo cubrir, para que no vea tu mal… pero eso se nota en tu risa ahora tan calmada, se nota en tus ojos sin ese brillo especial, se nota en tus besos tan secos como una brisa de invierno, se nota en tus palabras que tienen una porción de melancolía.
Amor, déjame acompañarte en tu dolor. No me dejes afuera de tu vida, quiero cuidarte bajo las estrellas que nos iluminan esta bella noche.
Déjame ser tu compañero de ese dolor que quisiera que te fuese ajeno, pero es tan tuyo.
Dame una palabra, una sola. No importa cuál sea; o suéltame una de tus risas tan exasperantes que tanto me gustaba oír.
Amor me ignoras, y dejas que ese dolor se apodere de tu vida. Ni siquiera notas mi presencia, te esta cegando tanto que no me miras ni de cerca. Es como si no existiera…
De pronto te levantas del suelo, dejas esa blanca rosa que era prisionera entre tus manos y la hechas en el suelo. Das una sonrisa y partes hacia tu hogar.
Yo me quedo parado, observando cómo te alejas sin siquiera voltear para verme.
Busco la rosa que dejaste huérfana en el suelo, y ahí al levantarla encuentro la razón de tu dolor. Mis pies me traicionan, dejándome caer ante mis ojos las más duras palabras junto con mí nombre: Q.E.P.D. …”Juan Ceballos amado hijo y esposo”…
(Que en paz descanses)
Soy el único culpable de tu dolor, y seré tu ángel que te cuide por el resto de tus días
Última edición: