• MundoPoesía se ha renovado! Nuevo diseño y nuevas funciones. Ver cambios

No hay perdón para la muerte ( En recuerdo a Eduardo León de la Barra, Edelabarra)

Luis Prieto

Moderador Global
Miembro del equipo
Moderador Global
11637-cd4ef2a78d9c53c417b6054f845731a4.jpg



Yo me acuerdo de tu marcha
aquella tarde serena
de vientos y luces suaves
cual tonos de tu paleta
llenando de vida el lienzo
en trazos de vehemencia.

Yo me acuerdo de tu marcha
mientras ando por callejas,
por fontanas verdinosas
en las viejas plazoletas
con su dulce melodía
resbalando por la piedra
escoltada por fragancias
enmascaradas de letras
y porque la sombra quiso,
hoy viven las horas muertas.

¡No hay perdón para la muerte
ni a la vida desatenta,
no hay perdón para los cielos
aunque el corazón quisiera!

Hoy el dolor sigue su
paso triste por la tierra
y las flores se entristecen
de una terrible manera
y me acuerdo de tu marcha
a pesar de que me duela...
cuando en la sombría noche
a verme vienen estrellas
extendiendo sus fulgores
tan calladas y tan bellas
cual derramasen sus lágrimas
acercándome tu ausencia.

¿Qué haré yo por estos campos
dejando mi sementera
si no puedo recibir
la irrigación de tus letras?
¿Qué haré yo cuando me llore
afligida la tristeza?

Mi alma camina abrazada
por el manto de la pena
y ando sin calor de nadie
con la penumbra en mis cejas
recordando tu partida
en la triste tarde aquella.

Mis láminas siguen blancas
aguardando algunas letras
alejadas del gemido,
mas la luna no platea
el cristal de mi ventana
y cuando las voces llegan
calladas al paritorio
por nacer, nacen ya muertas.

Han pasado ya seis meses
desde que te despidieras...
¿Recuerdas aquella carta
que hizo temblar a la tierra
y que sumió corazones
a los pies de las tinieblas?

Las hojas ya no son verdes
y el río canta en la niebla
el peregrinar del tiempo
que en el horizonte humea
a las copas de los árboles
que en silencio se clarean.

¡No hay perdón para la muerte
ni a la vida desatenta,
no hay perdón para los cielos
aunque el corazón quisiera!

A ti, que diste enseñanzas
más allá de las fronteras,
que dejaste tu recuerdo
como el mar en las arenas...
Regresarás a tu lienzo
con tu pincel y paleta
en angelicales trazos,
como la azada a la tierra
vuelve a golpear el campo,
y escribirás en tu mesa
inmaculadas estrofas
cantando a la primavera
y endulzarás mi amargura
como la miel de la abeja,
volviendo de nuevo la
claridad sobre mis cejas,
que has de enseñarme más cosas
mi compañero y poeta,
al menos en mi recuerdo.

Luis
 
Última edición:
11637-cd4ef2a78d9c53c417b6054f845731a4.jpg



Yo me acuerdo de tu marcha
aquella tarde serena
de vientos y luces suaves
cual tonos de tu paleta
llenando de vida el lienzo
en trazos de vehemencia.

Yo me acuerdo de tu marcha
mientras ando por callejas,
por fontanas verdinosas
en las viejas plazoletas
con su dulce melodía
resbalando por la piedra
escoltada por fragancias
enmascaradas de letras
y porque la sombra quiso,
hoy viven las horas muertas.

¡No hay perdón para la muerte
ni a la vida desatenta,
no hay perdón para los cielos
aunque el corazón quisiera!

Hoy el dolor sigue su
paso triste por la tierra
y las flores se entristecen
de una terrible manera
y me acuerdo de tu marcha
a pesar de que me duela...
cuando en la sombría noche
a verme vienen estrellas
extendiendo sus fulgores
tan calladas y tan bellas
cual derramasen sus lágrimas
acercándome tu ausencia.

¿Qué haré yo por estos campos
dejando mi sementera
si no puedo recibir
la irrigación de tus letras?
¿Qué haré yo cuando me llore
afligida la tristeza?

Mi alma camina abrazada
por el manto de la pena
y ando sin calor de nadie
con la penumbra en mis cejas
recordando tu partida
en la triste tarde aquella.

Mis láminas siguen blancas
aguardando algunas letras
alejadas del gemido,
mas la luna no platea
el cristal de mi ventana
y cuando las voces llegan
calladas al paritorio
por nacer, nacen ya muertas.

Han pasado ya seis meses
desde que te despidieras...
¿Recuerdas aquella carta
que hizo temblar a la tierra
y que sumió corazones
a los pies de las tinieblas?

Las hojas ya no son verdes
y el río canta en la niebla
el peregrinar del tiempo
que en el horizonte humea
a las copas de los árboles
que en silencio se clarean.

¡No hay perdón para la muerte
ni a la vida desatenta,
no hay perdón para los cielos
aunque el corazón quisiera!

A ti, que diste enseñanzas
más allá de las fronteras,
que dejaste tu recuerdo
como el mar en las arenas...
Regresarás a tu lienzo
con tu pincel y paleta
en angelicales trazos,
como la azada a la tierra
vuelve a golpear el campo,
y escribirás en tu mesa
inmaculadas estrofas
cantando a la primavera
y endulzarás mi amargura
como la miel de la abeja,
volviendo de nuevo la
claridad sobre mis cejas,
que has de enseñarme más cosas
mi compañero y poeta,
al menos en mi recuerdo.

Luis
Un grandioso poeta!!
Que con mucha nostalgia nos hace ver que el tiempo ha pasado, pero la memoria no se borra.
Gracias por honrar a mi cabecita de algodón, tantas risas, y a su vez tantos tristes momentos que esta casa vio de él, un gran ejemplo de persona noble, que amaba enteramente a su familia y está cada, gracias Luis,abrazos miles
 
Un himno en verso, realmente extraordinario, hecho con verdadera sapiencia y, con extra-
ordinario ritmo. Uno de los mejores, en homenaje al maestro Eduardo... No lo conocí, pero
los nuevos como yo, saben por boca de sus compañeros, lo extraordinario de sus cualidades
humanas... Felicitaciones mi querido Luis... sinceramente un hermoso trabajo.

Lo saluda, su amigo: El Gitano.​
 
11637-cd4ef2a78d9c53c417b6054f845731a4.jpg



Yo me acuerdo de tu marcha
aquella tarde serena
de vientos y luces suaves
cual tonos de tu paleta
llenando de vida el lienzo
en trazos de vehemencia.

Yo me acuerdo de tu marcha
mientras ando por callejas,
por fontanas verdinosas
en las viejas plazoletas
con su dulce melodía
resbalando por la piedra
escoltada por fragancias
enmascaradas de letras
y porque la sombra quiso,
hoy viven las horas muertas.

¡No hay perdón para la muerte
ni a la vida desatenta,
no hay perdón para los cielos
aunque el corazón quisiera!

Hoy el dolor sigue su
paso triste por la tierra
y las flores se entristecen
de una terrible manera
y me acuerdo de tu marcha
a pesar de que me duela...
cuando en la sombría noche
a verme vienen estrellas
extendiendo sus fulgores
tan calladas y tan bellas
cual derramasen sus lágrimas
acercándome tu ausencia.

¿Qué haré yo por estos campos
dejando mi sementera
si no puedo recibir
la irrigación de tus letras?
¿Qué haré yo cuando me llore
afligida la tristeza?

Mi alma camina abrazada
por el manto de la pena
y ando sin calor de nadie
con la penumbra en mis cejas
recordando tu partida
en la triste tarde aquella.

Mis láminas siguen blancas
aguardando algunas letras
alejadas del gemido,
mas la luna no platea
el cristal de mi ventana
y cuando las voces llegan
calladas al paritorio
por nacer, nacen ya muertas.

Han pasado ya seis meses
desde que te despidieras...
¿Recuerdas aquella carta
que hizo temblar a la tierra
y que sumió corazones
a los pies de las tinieblas?

Las hojas ya no son verdes
y el río canta en la niebla
el peregrinar del tiempo
que en el horizonte humea
a las copas de los árboles
que en silencio se clarean.

¡No hay perdón para la muerte
ni a la vida desatenta,
no hay perdón para los cielos
aunque el corazón quisiera!

A ti, que diste enseñanzas
más allá de las fronteras,
que dejaste tu recuerdo
como el mar en las arenas...
Regresarás a tu lienzo
con tu pincel y paleta
en angelicales trazos,
como la azada a la tierra
vuelve a golpear el campo,
y escribirás en tu mesa
inmaculadas estrofas
cantando a la primavera
y endulzarás mi amargura
como la miel de la abeja,
volviendo de nuevo la
claridad sobre mis cejas,
que has de enseñarme más cosas
mi compañero y poeta,
al menos en mi recuerdo.

Luis
Bello y sentido poema, me ha conmovido de veras, nadie muere del todo mientras sigan vivos los que le aman. Gran abrazo te mando amigo Luis. Paco.
 
Un grandioso poeta!!
Que con mucha nostalgia nos hace ver que el tiempo ha pasado, pero la memoria no se borra.
Gracias por honrar a mi cabecita de algodón, tantas risas, y a su vez tantos tristes momentos que esta casa vio de él, un gran ejemplo de persona noble, que amaba enteramente a su familia y está cada, gracias Luis,abrazos miles

Muy bien dices Marian, enorme poeta donde los haya, de corazón que no le cabía en el pecho. Tú le conocías más que yo pero lo que pude disfrutarle como persona y como poeta, no lo olvidaré nunca. Gran abrazo Marian.
 
Un himno en verso, realmente extraordinario, hecho con verdadera sapiencia y, con extra-
ordinario ritmo. Uno de los mejores, en homenaje al maestro Eduardo... No lo conocí, pero
los nuevos como yo, saben por boca de sus compañeros, lo extraordinario de sus cualidades
humanas... Felicitaciones mi querido Luis... sinceramente un hermoso trabajo.

Lo saluda, su amigo: El Gitano.​

Fue un gran hombre, de una humildad más que envidiable y un corazón que no le cabía en el pecho. Muchas gracias por tu bello gesto con tan grato comentario que siempre valoro.
Cordial saludo El Gitano.
 
Mis láminas siguen blancas
aguardando algunas letras
alejadas del gemido,
mas la luna no platea
el cristal de mi ventana
Maravilloso homenaje!!! Un poema que expresa el inmenso cariño hacia el maestro y la admiración hacia el hombre con todas sus virtudes. ¡Exquisitos y sentidos versos! Un place disfrutar de su magistral poesía, Luis, reciba la más cordial felicitación y saludo.
 
11637-cd4ef2a78d9c53c417b6054f845731a4.jpg



Yo me acuerdo de tu marcha
aquella tarde serena
de vientos y luces suaves
cual tonos de tu paleta
llenando de vida el lienzo
en trazos de vehemencia.

Yo me acuerdo de tu marcha
mientras ando por callejas,
por fontanas verdinosas
en las viejas plazoletas
con su dulce melodía
resbalando por la piedra
escoltada por fragancias
enmascaradas de letras
y porque la sombra quiso,
hoy viven las horas muertas.

¡No hay perdón para la muerte
ni a la vida desatenta,
no hay perdón para los cielos
aunque el corazón quisiera!

Hoy el dolor sigue su
paso triste por la tierra
y las flores se entristecen
de una terrible manera
y me acuerdo de tu marcha
a pesar de que me duela...
cuando en la sombría noche
a verme vienen estrellas
extendiendo sus fulgores
tan calladas y tan bellas
cual derramasen sus lágrimas
acercándome tu ausencia.

¿Qué haré yo por estos campos
dejando mi sementera
si no puedo recibir
la irrigación de tus letras?
¿Qué haré yo cuando me llore
afligida la tristeza?

Mi alma camina abrazada
por el manto de la pena
y ando sin calor de nadie
con la penumbra en mis cejas
recordando tu partida
en la triste tarde aquella.

Mis láminas siguen blancas
aguardando algunas letras
alejadas del gemido,
mas la luna no platea
el cristal de mi ventana
y cuando las voces llegan
calladas al paritorio
por nacer, nacen ya muertas.

Han pasado ya seis meses
desde que te despidieras...
¿Recuerdas aquella carta
que hizo temblar a la tierra
y que sumió corazones
a los pies de las tinieblas?

Las hojas ya no son verdes
y el río canta en la niebla
el peregrinar del tiempo
que en el horizonte humea
a las copas de los árboles
que en silencio se clarean.

¡No hay perdón para la muerte
ni a la vida desatenta,
no hay perdón para los cielos
aunque el corazón quisiera!

A ti, que diste enseñanzas
más allá de las fronteras,
que dejaste tu recuerdo
como el mar en las arenas...
Regresarás a tu lienzo
con tu pincel y paleta
en angelicales trazos,
como la azada a la tierra
vuelve a golpear el campo,
y escribirás en tu mesa
inmaculadas estrofas
cantando a la primavera
y endulzarás mi amargura
como la miel de la abeja,
volviendo de nuevo la
claridad sobre mis cejas,
que has de enseñarme más cosas
mi compañero y poeta,
al menos en mi recuerdo.

Luis
Recuerdos que se anclan, un homenaje de vientos
donde la muerte es ese taladro que nos deja para
ver un camino angosto en los sentimiento.
delicadeza de obra que abre catas silenciosas en
esa sublimacion del maestro. saludos amables
de luzyabsenta
 
11637-cd4ef2a78d9c53c417b6054f845731a4.jpg



Yo me acuerdo de tu marcha
aquella tarde serena
de vientos y luces suaves
cual tonos de tu paleta
llenando de vida el lienzo
en trazos de vehemencia.

Yo me acuerdo de tu marcha
mientras ando por callejas,
por fontanas verdinosas
en las viejas plazoletas
con su dulce melodía
resbalando por la piedra
escoltada por fragancias
enmascaradas de letras
y porque la sombra quiso,
hoy viven las horas muertas.

¡No hay perdón para la muerte
ni a la vida desatenta,
no hay perdón para los cielos
aunque el corazón quisiera!

Hoy el dolor sigue su
paso triste por la tierra
y las flores se entristecen
de una terrible manera
y me acuerdo de tu marcha
a pesar de que me duela...
cuando en la sombría noche
a verme vienen estrellas
extendiendo sus fulgores
tan calladas y tan bellas
cual derramasen sus lágrimas
acercándome tu ausencia.

¿Qué haré yo por estos campos
dejando mi sementera
si no puedo recibir
la irrigación de tus letras?
¿Qué haré yo cuando me llore
afligida la tristeza?

Mi alma camina abrazada
por el manto de la pena
y ando sin calor de nadie
con la penumbra en mis cejas
recordando tu partida
en la triste tarde aquella.

Mis láminas siguen blancas
aguardando algunas letras
alejadas del gemido,
mas la luna no platea
el cristal de mi ventana
y cuando las voces llegan
calladas al paritorio
por nacer, nacen ya muertas.

Han pasado ya seis meses
desde que te despidieras...
¿Recuerdas aquella carta
que hizo temblar a la tierra
y que sumió corazones
a los pies de las tinieblas?

Las hojas ya no son verdes
y el río canta en la niebla
el peregrinar del tiempo
que en el horizonte humea
a las copas de los árboles
que en silencio se clarean.

¡No hay perdón para la muerte
ni a la vida desatenta,
no hay perdón para los cielos
aunque el corazón quisiera!

A ti, que diste enseñanzas
más allá de las fronteras,
que dejaste tu recuerdo
como el mar en las arenas...
Regresarás a tu lienzo
con tu pincel y paleta
en angelicales trazos,
como la azada a la tierra
vuelve a golpear el campo,
y escribirás en tu mesa
inmaculadas estrofas
cantando a la primavera
y endulzarás mi amargura
como la miel de la abeja,
volviendo de nuevo la
claridad sobre mis cejas,
que has de enseñarme más cosas
mi compañero y poeta,
al menos en mi recuerdo.

Luis
Ayyy Luís se nubla el alma entera al leer estas sensibles y delicadas letras llenas de sentimiento y profunda emoción hacia nuestro querido maestro y compañero Edelabarra. Nunca le olvidaremos, nunca, siempre estará en nuestro corazón y en nuestro recuerdo. Besazos con todo mi cariño y toda mi admiración para ti y para nuestro querido Eduardo hasta el cielo......muáááááckssss...
 
11637-cd4ef2a78d9c53c417b6054f845731a4.jpg



Yo me acuerdo de tu marcha
aquella tarde serena
de vientos y luces suaves
cual tonos de tu paleta
llenando de vida el lienzo
en trazos de vehemencia.

Yo me acuerdo de tu marcha
mientras ando por callejas,
por fontanas verdinosas
en las viejas plazoletas
con su dulce melodía
resbalando por la piedra
escoltada por fragancias
enmascaradas de letras
y porque la sombra quiso,
hoy viven las horas muertas.

¡No hay perdón para la muerte
ni a la vida desatenta,
no hay perdón para los cielos
aunque el corazón quisiera!

Hoy el dolor sigue su
paso triste por la tierra
y las flores se entristecen
de una terrible manera
y me acuerdo de tu marcha
a pesar de que me duela...
cuando en la sombría noche
a verme vienen estrellas
extendiendo sus fulgores
tan calladas y tan bellas
cual derramasen sus lágrimas
acercándome tu ausencia.

¿Qué haré yo por estos campos
dejando mi sementera
si no puedo recibir
la irrigación de tus letras?
¿Qué haré yo cuando me llore
afligida la tristeza?

Mi alma camina abrazada
por el manto de la pena
y ando sin calor de nadie
con la penumbra en mis cejas
recordando tu partida
en la triste tarde aquella.

Mis láminas siguen blancas
aguardando algunas letras
alejadas del gemido,
mas la luna no platea
el cristal de mi ventana
y cuando las voces llegan
calladas al paritorio
por nacer, nacen ya muertas.

Han pasado ya seis meses
desde que te despidieras...
¿Recuerdas aquella carta
que hizo temblar a la tierra
y que sumió corazones
a los pies de las tinieblas?

Las hojas ya no son verdes
y el río canta en la niebla
el peregrinar del tiempo
que en el horizonte humea
a las copas de los árboles
que en silencio se clarean.

¡No hay perdón para la muerte
ni a la vida desatenta,
no hay perdón para los cielos
aunque el corazón quisiera!

A ti, que diste enseñanzas
más allá de las fronteras,
que dejaste tu recuerdo
como el mar en las arenas...
Regresarás a tu lienzo
con tu pincel y paleta
en angelicales trazos,
como la azada a la tierra
vuelve a golpear el campo,
y escribirás en tu mesa
inmaculadas estrofas
cantando a la primavera
y endulzarás mi amargura
como la miel de la abeja,
volviendo de nuevo la
claridad sobre mis cejas,
que has de enseñarme más cosas
mi compañero y poeta,
al menos en mi recuerdo.

Luis

Entrañable homenaje, muy profundo y sentido. Yo no lo conocí entonces, pero lo llevo conociendo desde que participo en MP, y en todos los comentarios que se reflejan sobre él se denota que dejó una gran huella y muchos amigos. De alguna manera sigue muy vivo, como ha dicho Paco, vive en el corazón de los que le aman, por lo tanto se le sigue sintiendo y apreciando mucho en este foro. Incluso sigue dejando su huella en los nuevos que llegamos. Eduardo León nos sigue arropando.
Muchas gracias Luis por tan hermoso poema. Un abrazo. José I.
 
11637-cd4ef2a78d9c53c417b6054f845731a4.jpg



Yo me acuerdo de tu marcha
aquella tarde serena
de vientos y luces suaves
cual tonos de tu paleta
llenando de vida el lienzo
en trazos de vehemencia.

Yo me acuerdo de tu marcha
mientras ando por callejas,
por fontanas verdinosas
en las viejas plazoletas
con su dulce melodía
resbalando por la piedra
escoltada por fragancias
enmascaradas de letras
y porque la sombra quiso,
hoy viven las horas muertas.

¡No hay perdón para la muerte
ni a la vida desatenta,
no hay perdón para los cielos
aunque el corazón quisiera!

Hoy el dolor sigue su
paso triste por la tierra
y las flores se entristecen
de una terrible manera
y me acuerdo de tu marcha
a pesar de que me duela...
cuando en la sombría noche
a verme vienen estrellas
extendiendo sus fulgores
tan calladas y tan bellas
cual derramasen sus lágrimas
acercándome tu ausencia.

¿Qué haré yo por estos campos
dejando mi sementera
si no puedo recibir
la irrigación de tus letras?
¿Qué haré yo cuando me llore
afligida la tristeza?

Mi alma camina abrazada
por el manto de la pena
y ando sin calor de nadie
con la penumbra en mis cejas
recordando tu partida
en la triste tarde aquella.

Mis láminas siguen blancas
aguardando algunas letras
alejadas del gemido,
mas la luna no platea
el cristal de mi ventana
y cuando las voces llegan
calladas al paritorio
por nacer, nacen ya muertas.

Han pasado ya seis meses
desde que te despidieras...
¿Recuerdas aquella carta
que hizo temblar a la tierra
y que sumió corazones
a los pies de las tinieblas?

Las hojas ya no son verdes
y el río canta en la niebla
el peregrinar del tiempo
que en el horizonte humea
a las copas de los árboles
que en silencio se clarean.

¡No hay perdón para la muerte
ni a la vida desatenta,
no hay perdón para los cielos
aunque el corazón quisiera!

A ti, que diste enseñanzas
más allá de las fronteras,
que dejaste tu recuerdo
como el mar en las arenas...
Regresarás a tu lienzo
con tu pincel y paleta
en angelicales trazos,
como la azada a la tierra
vuelve a golpear el campo,
y escribirás en tu mesa
inmaculadas estrofas
cantando a la primavera
y endulzarás mi amargura
como la miel de la abeja,
volviendo de nuevo la
claridad sobre mis cejas,
que has de enseñarme más cosas
mi compañero y poeta,
al menos en mi recuerdo.

Luis
Seis meses y pasará una vida y su presencia sigue latente en el legado que nos dejó Eduardo.
Muy hermoso este poema servido por tu corazón Luis. Tus letras celebran su luz, la que siempre fue su guía....
Mi abrazo y admiración con todo mi cariño
Camelia
 
Maravilloso homenaje!!! Un poema que expresa el inmenso cariño hacia el maestro y la admiración hacia el hombre con todas sus virtudes. ¡Exquisitos y sentidos versos! Un place disfrutar de su magistral poesía, Luis, reciba la más cordial felicitación y saludo.

Muy agradecido Daniel por su siempre grata presencia en este caso una pequeña dedicatoria.
Reciba mis saludos cordiales y fraternal abrazo.
 
Querido Luis, desde el jueves a la madrugada estoy leyendo y releyendo tu poesía, recién ahora puedo escribir esta respuesta por la emoción que ella me provoca. Estas palabras van para ti y todos los poetas amigos, los que no conozco personalmente, pero si los he integrado a mi vida por la gran relación que tuvieron con mi querido Eduardo, que sepan lo que el representa para mi, con quien viví toda una vida, que recorrí todo su camino sin pensar que todo podía terminar en un abrir y cerrar de ojos, ese momento nunca lo imaginé, Eduardo era eterno!! Su marcha, su sonrisa, su silencio, su creatividad, su humor, todo, todo quedó en esta casa, y lo veo en cada escrito, pintura, mesa donde transmitió todo su ingenio y sentimiento, está vivo en todo lo que me rodea y me acompaña. Ahora en el presente y mirando el futuro sepan que todos ustedes han sido parte muy importante de mi duelo, les debo un gran agradecimiento, es difícil expresarlo solo un Gracias por recordarlo y dedicarle tantas lindas palabras y Luis el perdón siempre llega, a veces en instantes y a veces tarda un tiempo, es lo que esperamos todos. Te felicito, te considero una gran persona y poeta, con cariño
 
11637-cd4ef2a78d9c53c417b6054f845731a4.jpg



Yo me acuerdo de tu marcha
aquella tarde serena
de vientos y luces suaves
cual tonos de tu paleta
llenando de vida el lienzo
en trazos de vehemencia.

Yo me acuerdo de tu marcha
mientras ando por callejas,
por fontanas verdinosas
en las viejas plazoletas
con su dulce melodía
resbalando por la piedra
escoltada por fragancias
enmascaradas de letras
y porque la sombra quiso,
hoy viven las horas muertas.

¡No hay perdón para la muerte
ni a la vida desatenta,
no hay perdón para los cielos
aunque el corazón quisiera!

Hoy el dolor sigue su
paso triste por la tierra
y las flores se entristecen
de una terrible manera
y me acuerdo de tu marcha
a pesar de que me duela...
cuando en la sombría noche
a verme vienen estrellas
extendiendo sus fulgores
tan calladas y tan bellas
cual derramasen sus lágrimas
acercándome tu ausencia.

¿Qué haré yo por estos campos
dejando mi sementera
si no puedo recibir
la irrigación de tus letras?
¿Qué haré yo cuando me llore
afligida la tristeza?

Mi alma camina abrazada
por el manto de la pena
y ando sin calor de nadie
con la penumbra en mis cejas
recordando tu partida
en la triste tarde aquella.

Mis láminas siguen blancas
aguardando algunas letras
alejadas del gemido,
mas la luna no platea
el cristal de mi ventana
y cuando las voces llegan
calladas al paritorio
por nacer, nacen ya muertas.

Han pasado ya seis meses
desde que te despidieras...
¿Recuerdas aquella carta
que hizo temblar a la tierra
y que sumió corazones
a los pies de las tinieblas?

Las hojas ya no son verdes
y el río canta en la niebla
el peregrinar del tiempo
que en el horizonte humea
a las copas de los árboles
que en silencio se clarean.

¡No hay perdón para la muerte
ni a la vida desatenta,
no hay perdón para los cielos
aunque el corazón quisiera!

A ti, que diste enseñanzas
más allá de las fronteras,
que dejaste tu recuerdo
como el mar en las arenas...
Regresarás a tu lienzo
con tu pincel y paleta
en angelicales trazos,
como la azada a la tierra
vuelve a golpear el campo,
y escribirás en tu mesa
inmaculadas estrofas
cantando a la primavera
y endulzarás mi amargura
como la miel de la abeja,
volviendo de nuevo la
claridad sobre mis cejas,
que has de enseñarme más cosas
mi compañero y poeta,
al menos en mi recuerdo.

Luis
Te
11637-cd4ef2a78d9c53c417b6054f845731a4.jpg



Yo me acuerdo de tu marcha
aquella tarde serena
de vientos y luces suaves
cual tonos de tu paleta
llenando de vida el lienzo
en trazos de vehemencia.

Yo me acuerdo de tu marcha
mientras ando por callejas,
por fontanas verdinosas
en las viejas plazoletas
con su dulce melodía
resbalando por la piedra
escoltada por fragancias
enmascaradas de letras
y porque la sombra quiso,
hoy viven las horas muertas.

¡No hay perdón para la muerte
ni a la vida desatenta,
no hay perdón para los cielos
aunque el corazón quisiera!

Hoy el dolor sigue su
paso triste por la tierra
y las flores se entristecen
de una terrible manera
y me acuerdo de tu marcha
a pesar de que me duela...
cuando en la sombría noche
a verme vienen estrellas
extendiendo sus fulgores
tan calladas y tan bellas
cual derramasen sus lágrimas
acercándome tu ausencia.

¿Qué haré yo por estos campos
dejando mi sementera
si no puedo recibir
la irrigación de tus letras?
¿Qué haré yo cuando me llore
afligida la tristeza?

Mi alma camina abrazada
por el manto de la pena
y ando sin calor de nadie
con la penumbra en mis cejas
recordando tu partida
en la triste tarde aquella.

Mis láminas siguen blancas
aguardando algunas letras
alejadas del gemido,
mas la luna no platea
el cristal de mi ventana
y cuando las voces llegan
calladas al paritorio
por nacer, nacen ya muertas.

Han pasado ya seis meses
desde que te despidieras...
¿Recuerdas aquella carta
que hizo temblar a la tierra
y que sumió corazones
a los pies de las tinieblas?

Las hojas ya no son verdes
y el río canta en la niebla
el peregrinar del tiempo
que en el horizonte humea
a las copas de los árboles
que en silencio se clarean.

¡No hay perdón para la muerte
ni a la vida desatenta,
no hay perdón para los cielos
aunque el corazón quisiera!

A ti, que diste enseñanzas
más allá de las fronteras,
que dejaste tu recuerdo
como el mar en las arenas...
Regresarás a tu lienzo
con tu pincel y paleta
en angelicales trazos,
como la azada a la tierra
vuelve a golpear el campo,
y escribirás en tu mesa
inmaculadas estrofas
cantando a la primavera
y endulzarás mi amargura
como la miel de la abeja,
volviendo de nuevo la
claridad sobre mis cejas,
que has de enseñarme más cosas
mi compañero y poeta,
al menos en mi recuerdo.

Luis
Es tu obra maestra en sentimiento esta dedicatoria, y eso vale millones de premios. Eduardo se merece tanto tu escrito que me atrevo a decir que es el compendio de todos los mejores. Un lujo leerte Luis, comparto todo cuanto has afirmado. Estoy tan emocionada que no puedo hilvanar un comentario, pero la muerte no se pudo llevar a Eduardo, nunca podrá mientras existamos quienes lo recordemos con tanto Amor, con ese amor que él sembró en sus actos y en su obra poética. Gracias por tanto. Abrabesos en tu corazón
 
Recuerdos que se anclan, un homenaje de vientos
donde la muerte es ese taladro que nos deja para
ver un camino angosto en los sentimiento.
delicadeza de obra que abre catas silenciosas en
esa sublimacion del maestro. saludos amables
de luzyabsenta

Cierto estimado Carlos...los recuerdos se han anclado máxime cuando entro en el foro de Eduardo y Ligia.
Muchas gracias por acercarte con tan gratas y bellas palabras.
Fraternal abrazo con mis mejores saludos.
 
Ayyy Luís se nubla el alma entera al leer estas sensibles y delicadas letras llenas de sentimiento y profunda emoción hacia nuestro querido maestro y compañero Edelabarra. Nunca le olvidaremos, nunca, siempre estará en nuestro corazón y en nuestro recuerdo. Besazos con todo mi cariño y toda mi admiración para ti y para nuestro querido Eduardo hasta el cielo......muáááááckssss...

Un pequeño recuerdo el que he querido tener para nuestro querido amigo Eduardo. Cierto es como muy bien dices que nunca le olvidaremos, siempre estará en nuestro recuerdo máxime cuando entremos en su foro junto con Ligia.
Muchas gracias mi querida amiga por esta belleza de sentimientos.
Un fuerte abrazo para ti y otro más fuerte más allá de las estrellas.
 
Entrañable homenaje, muy profundo y sentido. Yo no lo conocí entonces, pero lo llevo conociendo desde que participo en MP, y en todos los comentarios que se reflejan sobre él se denota que dejó una gran huella y muchos amigos. De alguna manera sigue muy vivo, como ha dicho Paco, vive en el corazón de los que le aman, por lo tanto se le sigue sintiendo y apreciando mucho en este foro. Incluso sigue dejando su huella en los nuevos que llegamos. Eduardo León nos sigue arropando.
Muchas gracias Luis por tan hermoso poema. Un abrazo. José I.

gracias a ti, Jose Ignacio por acercartedejando tan gratas palabras. ciertamente como muy bien dices, de alguna manera sigue muy vivo dentro de todo aquel quienes lo conocimos e incluso quienes no lo conocieron tienen una bella opinión por cuanto han leído sus letras así como comentarios.
Muchas gracias nuevamente por tan bello gesto.
Saludos cordiales.
Luis
 
Seis meses y pasará una vida y su presencia sigue latente en el legado que nos dejó Eduardo.
Muy hermoso este poema servido por tu corazón Luis. Tus letras celebran su luz, la que siempre fue su guía....
Mi abrazo y admiración con todo mi cariño
Camelia

Santa razón tienes estimada amiga...Y pasarán los años y seguirá latente en nuestro pensamiento máxime entrando en el foro que tuvieron a bien hacer Eduardo y Ligia Calderón.
Me alegra que estas letras hayan sido de tu agrado...Recibe mis saludos con gran abrazo hasta tu tierra lleno de admiración.
Luis
 
Querido Luis, desde el jueves a la madrugada estoy leyendo y releyendo tu poesía, recién ahora puedo escribir esta respuesta por la emoción que ella me provoca. Estas palabras van para ti y todos los poetas amigos, los que no conozco personalmente, pero si los he integrado a mi vida por la gran relación que tuvieron con mi querido Eduardo, que sepan lo que el representa para mi, con quien viví toda una vida, que recorrí todo su camino sin pensar que todo podía terminar en un abrir y cerrar de ojos, ese momento nunca lo imaginé, Eduardo era eterno!! Su marcha, su sonrisa, su silencio, su creatividad, su humor, todo, todo quedó en esta casa, y lo veo en cada escrito, pintura, mesa donde transmitió todo su ingenio y sentimiento, está vivo en todo lo que me rodea y me acompaña. Ahora en el presente y mirando el futuro sepan que todos ustedes han sido parte muy importante de mi duelo, les debo un gran agradecimiento, es difícil expresarlo solo un Gracias por recordarlo y dedicarle tantas lindas palabras y Luis el perdón siempre llega, a veces en instantes y a veces tarda un tiempo, es lo que esperamos todos. Te felicito, te considero una gran persona y poeta, con cariño

Estimada Carola, decirte que no nos debes nada en absoluto, todo ha sido escrito con el corazón y cuanto este órgano dice, hasta el más absoluto silencio basta como agradecimiento. Muy cierto Carola, aunque la presencia no sea física, todo queda en casa de tal manera que le seguimos sintiendo en el aire que respiramos. Quiero agradecer en nombre de todos cuanto formamos esta pequeña pero gran familia, la belleza de tus palabras y a su vez por permitirnos acompañarte en estos momentos que nos ha deparado la vida. Eduardo siempre será eterno más allá de cuanto podamos recordar. Es a él y Ligia a quienes debemos darles por siempre las gracias por crear un hermoso apartado en donde poder sacar lo mejor de nosotros mismos recibiendo de buena fe sus palabras.
Muchas gracias Carola por dejarme estas más que emotivas letras que me tocan el corazón y como muy bien dices con gran razón, el perdón siempre llega aunque no somos quienes para perdonar.
Recibe un fuerte y afectuoso abrazo con mis mejores deseos.
Luis
 
Cierto estimado Carlos...los recuerdos se han anclado máxime cuando entro en el foro de Eduardo y Ligia.
Muchas gracias por acercarte con tan gratas y bellas palabras.
Fraternal abrazo con mis mejores saludos.

Agradezco la cordialidad de tu respuesta.
Hay poesias y poetas que se merecen atenta
reflexion, y lectura precisa, pienso que es tu
caso y el de tu obra, por ello leo de nuevo.
saludos siempre amables de luzyabsenta
 
Te
Es tu obra maestra en sentimiento esta dedicatoria, y eso vale millones de premios. Eduardo se merece tanto tu escrito que me atrevo a decir que es el compendio de todos los mejores. Un lujo leerte Luis, comparto todo cuanto has afirmado. Estoy tan emocionada que no puedo hilvanar un comentario, pero la muerte no se pudo llevar a Eduardo, nunca podrá mientras existamos quienes lo recordemos con tanto Amor, con ese amor que él sembró en sus actos y en su obra poética. Gracias por tanto. Abrabesos en tu corazón

Mi querida amiga Ropi, el tiempo pasa y todo llega. Ahora que se va a preparar el homenaje a nuestro querido e inolvidable amigo Eduardo y revisando los homenajes rendidos, veo que no me fijé en este tu hermoso comentario que agradezco de corazón.
Te pido miles de disculpas.
Fuerte abrazo con toda mi admiración para tí.
 
Mi querida amiga Ropi, el tiempo pasa y todo llega. Ahora que se va a preparar el homenaje a nuestro querido e inolvidable amigo Eduardo y revisando los homenajes rendidos, veo que no me fijé en este tu hermoso comentario que agradezco de corazón.
Te pido miles de disculpas.
Fuerte abrazo con toda mi admiración para tí.
AY!, MI ESTIMADÍSIMO, NO TE DISCULPES QUE ME HACES SENTIR MÁS CULPABLE, soy yo la que más disculpas debe y no solo a ti...
Recordar a Eduardo siempre es el mejor modo de ver cuánto sigue su ejemplo alimentando amistad en esta casa, y es tanto lo que ha sembrado que sigue dando frutos. ABRABESOS EN TU ALMA QUE SIEMPRE CONSIDERO MI AMIGA.
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba