ALEJANDRO ROMAN
Poeta recién llegado
No hubo adios; Como si la Luna una noche se fugara,
y se escondiera entre las aguas de las galaxias.
Y yo como un astro dormido, alumbrando... Sin alumbrar.
Lanzando mis rayos, quemando lo quemado.
Con ganas de buscarte.
No hubo una ultima mirada; Como si la tierra se enterrara.
Todos los planetas en un desorden completo, girando
hacia abajo; Las estrellas reflejando oscuridad... Sin Brillo.
Dias largos, muy largos, sin noches. Sin ti.
No hubo lagrimas; Como si los oceanos perdieran sus ojos
y navegaran hacia el abismo de los desiertos infinitos.
Y yo sin sentir, detenido en la espera, respirando de adentro
hacia afuera,
No existo sin ti... No existo.
y se escondiera entre las aguas de las galaxias.
Y yo como un astro dormido, alumbrando... Sin alumbrar.
Lanzando mis rayos, quemando lo quemado.
Con ganas de buscarte.
No hubo una ultima mirada; Como si la tierra se enterrara.
Todos los planetas en un desorden completo, girando
hacia abajo; Las estrellas reflejando oscuridad... Sin Brillo.
Dias largos, muy largos, sin noches. Sin ti.
No hubo lagrimas; Como si los oceanos perdieran sus ojos
y navegaran hacia el abismo de los desiertos infinitos.
Y yo sin sentir, detenido en la espera, respirando de adentro
hacia afuera,
No existo sin ti... No existo.