¡Hora de levantarse!
en un recuadro estroboscópico
no responden los mandos medios
ni los bajos
pareciera que estamos en la somnolencia
aún el acto reflejo de inhalar
requiere un alarde de concentración
escucho voces en la lejanía
al tiempo que una mano se ciñe a mi hombro
no puedo abrir los ojos
y la boca la siento pastosa en toda su magnitud
haciendo un esfuerzo sobrehumano
logro entornar... levantar los párpados
sin alcanzar, en el primer intento,
a articular palabra
mi mente, aún a través de su nebulosa,
empieza a entender, atando cabos,
que nuevamente se ha presentado
la bendición de poetas y emperadores romanos
y la maldición de mi vida
llegan las primeras arcadas,
poderosas en extremo,
que buscan desalojar mi estómago
apuesto que no iré a trabajar…
en un recuadro estroboscópico
no responden los mandos medios
ni los bajos
pareciera que estamos en la somnolencia
aún el acto reflejo de inhalar
requiere un alarde de concentración
escucho voces en la lejanía
al tiempo que una mano se ciñe a mi hombro
no puedo abrir los ojos
y la boca la siento pastosa en toda su magnitud
haciendo un esfuerzo sobrehumano
logro entornar... levantar los párpados
sin alcanzar, en el primer intento,
a articular palabra
mi mente, aún a través de su nebulosa,
empieza a entender, atando cabos,
que nuevamente se ha presentado
la bendición de poetas y emperadores romanos
y la maldición de mi vida
llegan las primeras arcadas,
poderosas en extremo,
que buscan desalojar mi estómago
apuesto que no iré a trabajar…
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