Andrea Ira
Poeta asiduo al portal
No me jures, mi tristeza,
por favor, no lo jures
no jures amarme
no jures por mi personalidad,
o tu voluntad contenida
por mi capricho,
No lo jures, no me jures
tu perdición.
No me jures, tu vuelta a casa,
no me digas que el vidrio no se rompe
no jures todo, no jures nada,
no nacimos para jurarnos
eternamente.
Deberíamos aprender a no prometer el cariño,
el amor no es un regalo
no es tuyo, ni mío
te lo digo ahora, al principio:
puede irse volando
alargar distancias,
repetir los sonidos
contemplar alejado
nuestras caras
de desconocidos;
terminar robando
lo mejor que teníamos
de nuestras sonrisas,
cuando nos encontramos.
por favor, no lo jures
no jures amarme
no jures por mi personalidad,
o tu voluntad contenida
por mi capricho,
No lo jures, no me jures
tu perdición.
No me jures, tu vuelta a casa,
no me digas que el vidrio no se rompe
no jures todo, no jures nada,
no nacimos para jurarnos
eternamente.
Deberíamos aprender a no prometer el cariño,
el amor no es un regalo
no es tuyo, ni mío
te lo digo ahora, al principio:
puede irse volando
alargar distancias,
repetir los sonidos
contemplar alejado
nuestras caras
de desconocidos;
terminar robando
lo mejor que teníamos
de nuestras sonrisas,
cuando nos encontramos.