Luis de Pablos
Poeta veterano en el Portal
Ella viene y me dice su nombre
y me enseña un camino
y con una promesa me coge la mano,
me besa en los labios y ríe y ríe
y pronuncia mi nombre
y me dice que soy suyo
y que siempre esperó mi llegada.
Y yo lloro y me miro en sus ojos
que son como estrellas
que alumbran la noche,
esta noche tan larga de la que pensé
que nunca saldría.
Y camino el camino que señala su mano
y hago mía su promesa de vida
porque nada me espera mañana
que no sea su voz tan de niña
y su alegre mirada plagada de tiempo
que va y me regala con una sonrisa.
Y me vuelvo y miro a mi espalda
el tiempo pasado y me río y lloro
y le envuelvo las gracias
en tiernas palabras que siempre
han estado en mi boca
esperando a quién regalarlas.
Y me miro en el espejo del aire
y escucho las voces nunca olvidadas
y me juro que a pesar de las lágrimas
y de tanto vivido no le voy a volver
a la vida la cara.
No le voy a volver
a la vida la cara.
Para O.
y me enseña un camino
y con una promesa me coge la mano,
me besa en los labios y ríe y ríe
y pronuncia mi nombre
y me dice que soy suyo
y que siempre esperó mi llegada.
Y yo lloro y me miro en sus ojos
que son como estrellas
que alumbran la noche,
esta noche tan larga de la que pensé
que nunca saldría.
Y camino el camino que señala su mano
y hago mía su promesa de vida
porque nada me espera mañana
que no sea su voz tan de niña
y su alegre mirada plagada de tiempo
que va y me regala con una sonrisa.
Y me vuelvo y miro a mi espalda
el tiempo pasado y me río y lloro
y le envuelvo las gracias
en tiernas palabras que siempre
han estado en mi boca
esperando a quién regalarlas.
Y me miro en el espejo del aire
y escucho las voces nunca olvidadas
y me juro que a pesar de las lágrimas
y de tanto vivido no le voy a volver
a la vida la cara.
No le voy a volver
a la vida la cara.
Para O.