Alas de marioneta
Poeta asiduo al portal
Tantas veces, mil veces te pedí perdón,
tantas veces con bolsillos de manos encerradas
que tantas veces, mil veces te provocaron dolor
y tú, mirando el suelo. Y tu mirada, amoratada.
Tantas veces un "¿con quién?", tantas veces "de verdad que no",
tantas veces, algunas veces, un beso en tu espalda
y tú, sujetando las lágrimas para no inundar el colchón,
como siempre, tantas veces, con las luces apagadas.
Tantas veces ese niño llorando en
la habitación
y al despertarme, tantas veces, ver como me miraba.
Mis labios todavía enrojecidos, manchados de alcohol
y mis pasos silenciosos buscando donde estabas.
Habías dejado una nota colgando de algún botón,
entre el escote de tu camisa y tus pies fríos que colgaban
del único cielo que pudiste encontrar, en el techo del salón,
aunque para volar necesitaras unas manos, que en forma de cuerda, apretaban tu garganta.
tantas veces con bolsillos de manos encerradas
que tantas veces, mil veces te provocaron dolor
y tú, mirando el suelo. Y tu mirada, amoratada.
Tantas veces un "¿con quién?", tantas veces "de verdad que no",
tantas veces, algunas veces, un beso en tu espalda
y tú, sujetando las lágrimas para no inundar el colchón,
como siempre, tantas veces, con las luces apagadas.
Tantas veces ese niño llorando en
la habitación
y al despertarme, tantas veces, ver como me miraba.
Mis labios todavía enrojecidos, manchados de alcohol
y mis pasos silenciosos buscando donde estabas.
Habías dejado una nota colgando de algún botón,
entre el escote de tu camisa y tus pies fríos que colgaban
del único cielo que pudiste encontrar, en el techo del salón,
aunque para volar necesitaras unas manos, que en forma de cuerda, apretaban tu garganta.