Megara900
Poeta que considera el portal su segunda casa
Tener que apagarte en el umbral de la sombra
adormecida y taciturna, lucecita mía
porque no entiendo a dónde van las palabras,
ni el sentido que ocultan los mares
en guardar los retratos y conducir secretos, los viajes
si siempre al final volveremos solos.
Entonces me digo, amor, me repito, que anhelamos la distancia
como el vaso seco de murmullos que socavaría
el afán tumultuoso del amor, esta antigua sed de estío
que me desangra temprano la voz y me abisma hacia ti.
Pero tú no me amabas, andrómeda solitaria
tú amabas la rosa y el perfume del río,
la risa de los niños que nos veían juntos.
Pero no me amabas.
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