Jose Anibal Ortiz Lozada
Poeta adicto al portal
No me busques... porque estoy contigo,
no me busques... nunca me he ido,
solo mira a tu costado y sonríe,
solo mira entre tus pies... solo camina en mi pecho.
No me llames en las tardes,
pues sabes que somos dueños de la noche.
Aquí estoy... recitando entre ratones,
recogiendo mi suerte tan dispersa,
reparando la ola en su cresta y en su base.
Aquí me encuentro... con el peso de la línea que me marca,
con la vida entre el tinto y la ventana,
nunca me he ido...
Solo llama al romántico que espera,
solo dale de beber de tu caricia,
aquí estará... para cuando le des el beso prometido.
No me busques, princesa de mi vida,
pues estoy atado a ti
con versos y con frases...
No me esperes con poesía ajena,
espérame con tu tierna frase escrita.
No te alejes de mi espacio, que no es mío,
déjame ver la historia de tu vida
y luego bebamos juntos el camino.
Solo siénteme... escucha mi corazón
tan conocido
y reposa en mi hombro y en mi cielo.
no me busques... nunca me he ido,
solo mira a tu costado y sonríe,
solo mira entre tus pies... solo camina en mi pecho.
No me llames en las tardes,
pues sabes que somos dueños de la noche.
Aquí estoy... recitando entre ratones,
recogiendo mi suerte tan dispersa,
reparando la ola en su cresta y en su base.
Aquí me encuentro... con el peso de la línea que me marca,
con la vida entre el tinto y la ventana,
nunca me he ido...
Solo llama al romántico que espera,
solo dale de beber de tu caricia,
aquí estará... para cuando le des el beso prometido.
No me busques, princesa de mi vida,
pues estoy atado a ti
con versos y con frases...
No me esperes con poesía ajena,
espérame con tu tierna frase escrita.
No te alejes de mi espacio, que no es mío,
déjame ver la historia de tu vida
y luego bebamos juntos el camino.
Solo siénteme... escucha mi corazón
tan conocido
y reposa en mi hombro y en mi cielo.