Guillermo Beorlegui
Poeta recién llegado
No te asustás de verme? -me dijo sorprendida
-Cómo me voy a asustar -le contesté tranquilo
...si hace una vida que te estoy esperando.
Ella se me apareció vestida de blanco,
hermosa como siempre la imaginé
su rostro era el más bello y tierno
que podría llegar a tener una mujer.
Lo hiciste muy bien cariño -me dijo
-ahora debo regresarte a tu hogar.
-Gracias por decírmelo -contesté
-la verdad no es muy fácil estar acá.
La idea es que nada sea fácil
para que puedan aprender y progresar,
acá las almas se vuelven más grises
y cada uno debe lograr hacerlas brillar.
-¿Tendrá que volver mi alma algún día?
-pregunté tan solo por curiosidad
-Eso no es algo que yo decida -me dijo
-Vamos, que tendremos tiempo de charlar.
Mi dulce Parca ahora que me vas a llevar
no me dejes ni un instante mirar hacia atrás...
yo me voy libre y conforme, sin deudas
pero sufriría al ver los que quedan atrás.
-Ellos siguen en esta escuela
y ya se volverán a reencontrar,
no estás abandonando a nadie,
sólo que es tu hora de volar...
Y así ella, vestida de blanco
me indicó un hermoso camino de luz,
todo era paz, armonía, belleza
y yo sentía que ya no pesaba mi cruz.
Guillermo Beorlegui
-Cómo me voy a asustar -le contesté tranquilo
...si hace una vida que te estoy esperando.
Ella se me apareció vestida de blanco,
hermosa como siempre la imaginé
su rostro era el más bello y tierno
que podría llegar a tener una mujer.
Lo hiciste muy bien cariño -me dijo
-ahora debo regresarte a tu hogar.
-Gracias por decírmelo -contesté
-la verdad no es muy fácil estar acá.
La idea es que nada sea fácil
para que puedan aprender y progresar,
acá las almas se vuelven más grises
y cada uno debe lograr hacerlas brillar.
-¿Tendrá que volver mi alma algún día?
-pregunté tan solo por curiosidad
-Eso no es algo que yo decida -me dijo
-Vamos, que tendremos tiempo de charlar.
Mi dulce Parca ahora que me vas a llevar
no me dejes ni un instante mirar hacia atrás...
yo me voy libre y conforme, sin deudas
pero sufriría al ver los que quedan atrás.
-Ellos siguen en esta escuela
y ya se volverán a reencontrar,
no estás abandonando a nadie,
sólo que es tu hora de volar...
Y así ella, vestida de blanco
me indicó un hermoso camino de luz,
todo era paz, armonía, belleza
y yo sentía que ya no pesaba mi cruz.
Guillermo Beorlegui