DIEGO
Poeta adicto al portal
En el verde neón del lomo
de una oruga que abre los ojos por primera vez,
mecida soberbia en la corona de un altísimo eucalipto,
se concentran todos los bostezos y suspiros de los temporeros
en un débil brillo espantoso y fugaz que revienta en su cuerpecito de gusano coral.
Después de ese brevísimo instante en la mañana,
la joven oruga sucumbe en una irrecuperable ceguera de por vida.
de una oruga que abre los ojos por primera vez,
mecida soberbia en la corona de un altísimo eucalipto,
se concentran todos los bostezos y suspiros de los temporeros
en un débil brillo espantoso y fugaz que revienta en su cuerpecito de gusano coral.
Después de ese brevísimo instante en la mañana,
la joven oruga sucumbe en una irrecuperable ceguera de por vida.