rosa sunde
Poeta recién llegado
No me siento bien.
El dolor de tu ausencia
tan presente me destruye.
En mis ojos el llanto
ya cansado de latir
se transforma en lunares blancos
que salpican esa selva verde y soñadora.
Aún no me olvido lo que es sonreír
y por eso lo extraño tanto,
es imposible esconderse
mucho tiempo entre libros viejos,
pronto nos encontrará la fría verdad
y yo estaré desnuda de alma
sin sangre ya por derramar,
con los párpados casi besándose
y mis pechos desaparecidos,
fundidos en una bolsa huesuda.
Y ahí estará la vida,
esperando alguna cosa,
pero será tarde.
El dolor de tu ausencia
tan presente me destruye.
En mis ojos el llanto
ya cansado de latir
se transforma en lunares blancos
que salpican esa selva verde y soñadora.
Aún no me olvido lo que es sonreír
y por eso lo extraño tanto,
es imposible esconderse
mucho tiempo entre libros viejos,
pronto nos encontrará la fría verdad
y yo estaré desnuda de alma
sin sangre ya por derramar,
con los párpados casi besándose
y mis pechos desaparecidos,
fundidos en una bolsa huesuda.
Y ahí estará la vida,
esperando alguna cosa,
pero será tarde.