Jose Anibal Ortiz Lozada
Poeta adicto al portal
No me pegues más,
que no soy el saco de tus frustraciones,
ni el eco de tus traumas,
ni la estatua que soporta en silencio los golpes que no merezco.
Soy piel que duele,
ojos que imploran,
brazos que tiemblan al presentir tu sombra.
No me pegues más,
que no hay lección en la humillación,
ni amor en el puño cerrado.
Mis huesos no son pizarras donde escribas tu ira,
ni mi voz es ceniza para apagarla con tu grito.
Tengo nombre, historia,
infancias rotas que no se curan con el miedo.
No me digas que me amas después del golpe,
porque el amor no desangra ni se disfraza de celos.
No me encierres más en ese círculo de promesas vacías
y perdones que se repiten como látigos dulces.
Yo también tengo manos,
pero las uso para construir,
no para destruir tu rostro ni mi reflejo.
Yo también tengo boca,
pero la uso para cantar,
no para escupir insultos ni mentiras.
No me pegues más,
porque cada golpe tuyo mata un poco más a la humanidad.
Porque cada mujer herida es una herida abierta en el mundo.
Y aunque me calles,
mi voz se alzará en otras voces.
Y aunque me encierres,
mi alma saldrá por las rendijas
a decirle al mundo que esto no es amor.
No me pegues más…
porque ya me estoy yendo.
Y esta vez, no vuelvo.
que no soy el saco de tus frustraciones,
ni el eco de tus traumas,
ni la estatua que soporta en silencio los golpes que no merezco.
Soy piel que duele,
ojos que imploran,
brazos que tiemblan al presentir tu sombra.
No me pegues más,
que no hay lección en la humillación,
ni amor en el puño cerrado.
Mis huesos no son pizarras donde escribas tu ira,
ni mi voz es ceniza para apagarla con tu grito.
Tengo nombre, historia,
infancias rotas que no se curan con el miedo.
No me digas que me amas después del golpe,
porque el amor no desangra ni se disfraza de celos.
No me encierres más en ese círculo de promesas vacías
y perdones que se repiten como látigos dulces.
Yo también tengo manos,
pero las uso para construir,
no para destruir tu rostro ni mi reflejo.
Yo también tengo boca,
pero la uso para cantar,
no para escupir insultos ni mentiras.
No me pegues más,
porque cada golpe tuyo mata un poco más a la humanidad.
Porque cada mujer herida es una herida abierta en el mundo.
Y aunque me calles,
mi voz se alzará en otras voces.
Y aunque me encierres,
mi alma saldrá por las rendijas
a decirle al mundo que esto no es amor.
No me pegues más…
porque ya me estoy yendo.
Y esta vez, no vuelvo.