Te di mi tiempo y resultó que tenías saturada tu agenda,
te escribí de amor en cien cartas, pero no quisiste leerlas,
te endosé mis sueños y me abonaste tus pesadillas,
te escribí ciento ochenta poemas pero tú no los leías.
Te lloré más de un millón de lágrimas y todas las creíste falsas,
te entregué lo mejor que tenía, pero para ti simplemente no servía,
te ofrecí volar conmigo, pero tú preferiste otras alas,
te di todo lo que me pedías pero al final de nada me valía.
Te expliqué mil veces que sin ti mi alma se marchitaba,
amándote te dejé partir hacia el rumbo que tú deseabas,
y te vi pasear del brazo del que en turno según amabas,
ahora me vienes a decir cosas que lastiman mi alma.
Y recordé que te alimentaba mientras me matabas de sed,
que te di sin condición mi amor y que no moviste un dedo por él,
ahora que me dices que te dolió mucho llegarme a perder,
te digo que no me perdiste, simplemente jamás me quisiste tener.