Juan Oriental
Poeta que considera el portal su segunda casa
Desde hoy no miento ni me miento más:
No voy a decir que amo si no amo,
no voy a amar si no me aman
ni voy a amar que me amen.
No voy a escuchar un solo ruego más
de amores ‘incondicionales’ que al final
estallan de incertidumbre como pompas
ni voy a transar con amores simpáticos
por más afables si no son lo que busco.
Desde mi ventana al crepúsculo,
con toda la soledad que sea menester,
voy a escribir tranquilo mis poemas;
mas no de amores sin fundamento.
Maduraré una esperanza ilimitada y calma
de que un atardecer, porque me gustan,
el verdadero amor recorte su silueta
rumbo a mi corazón y, entre los dos,
abramos para siempre nuestro lecho
de albures encontrados como Dios manda.
Si dicho amor no llega nunca, no importa:
Igual, amo mi dulce ilusión atardecida,
su horizonte infinito, su verdad absoluta.
Aunque no haga más poesía si no miento.
No voy a decir que amo si no amo,
no voy a amar si no me aman
ni voy a amar que me amen.
No voy a escuchar un solo ruego más
de amores ‘incondicionales’ que al final
estallan de incertidumbre como pompas
ni voy a transar con amores simpáticos
por más afables si no son lo que busco.
Desde mi ventana al crepúsculo,
con toda la soledad que sea menester,
voy a escribir tranquilo mis poemas;
mas no de amores sin fundamento.
Maduraré una esperanza ilimitada y calma
de que un atardecer, porque me gustan,
el verdadero amor recorte su silueta
rumbo a mi corazón y, entre los dos,
abramos para siempre nuestro lecho
de albures encontrados como Dios manda.
Si dicho amor no llega nunca, no importa:
Igual, amo mi dulce ilusión atardecida,
su horizonte infinito, su verdad absoluta.
Aunque no haga más poesía si no miento.
Última edición: