Maktú
Poeta que considera el portal su segunda casa
No puedo convocar al Dios querido
a darme su perdón si no he zanjado
de un golpe las angustias del pasado
sin que mi absolución haya vencido.
No puedo naufragar en lo perdido
buscando deshacer el mal que he dado,
ni puedo sofocar lo que he incendiado
las veces que mi sangre se ha encendido.
Pequeño no sé andar en noche oscura,
errante por las calles del invierno
sin lana que me abrigue la estatura
No puedo permitir que Don Infierno
me pudra la razón y la escritura
me surja como un yerro del Averno.
a darme su perdón si no he zanjado
de un golpe las angustias del pasado
sin que mi absolución haya vencido.
No puedo naufragar en lo perdido
buscando deshacer el mal que he dado,
ni puedo sofocar lo que he incendiado
las veces que mi sangre se ha encendido.
Pequeño no sé andar en noche oscura,
errante por las calles del invierno
sin lana que me abrigue la estatura
No puedo permitir que Don Infierno
me pudra la razón y la escritura
me surja como un yerro del Averno.