Maktú
Poeta que considera el portal su segunda casa
No quiero dar mi carne al sacrificio
y solo oscurecerme en tierra muerta,
ni quiero sucumbir a tumba abierta,
pudriéndome en mi propio maleficio.
No quiero darle al mal ningún resquicio
que pueda convertirse en ancha puerta,
ni quiero dar mi sangre a la reyerta
ganando de su ultraje un beneficio.
No quiero envenenarme de inmundicia
llenándome los ojos de impureza,
maleva por brotar de la malicia.
No quiero más dolores de cabeza,
ni quiero darme al dios de la avaricia,
ni quiero ser peón de mi flaqueza.
y solo oscurecerme en tierra muerta,
ni quiero sucumbir a tumba abierta,
pudriéndome en mi propio maleficio.
No quiero darle al mal ningún resquicio
que pueda convertirse en ancha puerta,
ni quiero dar mi sangre a la reyerta
ganando de su ultraje un beneficio.
No quiero envenenarme de inmundicia
llenándome los ojos de impureza,
maleva por brotar de la malicia.
No quiero más dolores de cabeza,
ni quiero darme al dios de la avaricia,
ni quiero ser peón de mi flaqueza.