IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Cayendo aferrado, sin posible final,
mis cadenas son las venas de dios,
obstruidas, por venenosos ríos,
dulcemente, me poso como zorzal,
entre lagunas de tibia fortuna marginal,
me acomodo frente al precipicio,
pienso en la muerte, como un inicio,
y dejo que mi cuerpo, se vuelva terminal,
alma que se desprende de la sombra,
fluye una luz, entre un umbral sensible,
aunque aún, a mi dolor no nombra,
sinuosos cauces, escucho inicios posibles,
miento, y me hundo en la zozobra,
deshonra, por no querer arder, en caldera visible.
mis cadenas son las venas de dios,
obstruidas, por venenosos ríos,
dulcemente, me poso como zorzal,
entre lagunas de tibia fortuna marginal,
me acomodo frente al precipicio,
pienso en la muerte, como un inicio,
y dejo que mi cuerpo, se vuelva terminal,
alma que se desprende de la sombra,
fluye una luz, entre un umbral sensible,
aunque aún, a mi dolor no nombra,
sinuosos cauces, escucho inicios posibles,
miento, y me hundo en la zozobra,
deshonra, por no querer arder, en caldera visible.