Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
Se fue a buscar el mar, sin conocer el mar,
con sólo un pensamiento, viviendo un mal momento
de esos que te llevan a explorar
y acaban por lo general en el cementerio.
Hoy cuando se levantó no quiso ni el café,
tomó dos pastillas para la jaqueca
y el almuerzo fue un deber
para apagar el incendio de su corazón.
También los hombres lloran, más que las mujeres,
sólo que ocultan las lágrimas en un cristal
que se empaña de lunes a viernes
y no encuentra una toalla para secar.
El autobús es un lugar con mil caras extrañas
que lo miran como a un fulano que no es igual,
porque en esa ruta nunca un pie él ha puesto,
el asiento al lado se ve vacío
pero si pones atención Satanás está riendo
y Dios va calmado, dice en "ti confío".
Llegó hasta el puerto más lejano de su hogar
pasadas las tres de la tarde, huele a tabaco
y a desolación ese lugar
y la última cena tiene lugar en Pizza Hut.
Tocó llegar la noche, escuchar sirenas, mirar los coches
y en unas ruinas viejas comenzar a temblar,
tocó llegar la medianoche y caminar al mar...
sentado y perplejo, oye a un hombre con voz de viejo
decirle "anda camina, a tres cuadras está la policía,
aquí no hay nada bueno, ve que te van a ayudar"...
Ayer cuando se levantó, no quiso ni el café...
con sólo un pensamiento, viviendo un mal momento
de esos que te llevan a explorar
y acaban por lo general en el cementerio.
Hoy cuando se levantó no quiso ni el café,
tomó dos pastillas para la jaqueca
y el almuerzo fue un deber
para apagar el incendio de su corazón.
También los hombres lloran, más que las mujeres,
sólo que ocultan las lágrimas en un cristal
que se empaña de lunes a viernes
y no encuentra una toalla para secar.
El autobús es un lugar con mil caras extrañas
que lo miran como a un fulano que no es igual,
porque en esa ruta nunca un pie él ha puesto,
el asiento al lado se ve vacío
pero si pones atención Satanás está riendo
y Dios va calmado, dice en "ti confío".
Llegó hasta el puerto más lejano de su hogar
pasadas las tres de la tarde, huele a tabaco
y a desolación ese lugar
y la última cena tiene lugar en Pizza Hut.
Tocó llegar la noche, escuchar sirenas, mirar los coches
y en unas ruinas viejas comenzar a temblar,
tocó llegar la medianoche y caminar al mar...
sentado y perplejo, oye a un hombre con voz de viejo
decirle "anda camina, a tres cuadras está la policía,
aquí no hay nada bueno, ve que te van a ayudar"...
Ayer cuando se levantó, no quiso ni el café...