En el patio, las astromelias nuevas te nombraron,
pero ya no importan tanto las lágrimas,
lo que queda es elemental:
el rumor de las gentes sencillas del mercado,
el vendedor de baratijas brillantes,
el poeta del pequeño portal
a donde ya no van los enamorados tristes.
Si te olvido, traicionaría a las tardes
que pasamos sentados
adivinando el nombre de los buques lejanos
que anunciaban su llegada
a este puerto, tuyo y mío;
si te recuerdo, traiciono a las noches,
las que paso junto a ella
haciendo la tarea infinita de olvidarte.
En el patio, las astromelias nuevas te nombraron
pero ya no importan tanto las lágrimas,
lo que queda es elemental:
el rumor de las gentes sencillas del mercado,
el vendedor de baratijas brillantes,
el poeta del pequeño portal
a donde ya no van los enamorados tristes.
Si te olvido, traicionaría a las tardes
que pasamos sentados
adivinando el nombre de los buques lejanos
que anunciaban su llegada
a este puerto, tuyo y mío;
si te recuerdo, traiciono a las noches,
las que paso junto a ella
haciendo la tarea infinita de olvidarte.
En el patio, las astromelias nuevas te nombraron