Trinity
Vampiro.
Ya no recuerdo su nombre,
aunque lo intento
se ha borrado por completo de mi mente.
Podría parecer insensato
e incluso algo despreciable,
pero un nombre es solo eso.
En cambio,
aún recuerdo sus besos
desde el primero hasta el último,
así como el rozar de nuestras lenguas
y la fluidez al deslizarlas una sobre otra
como serpientes encontradas
mientras sus suaves labios se movían
al son de los míos,
de la noche
o del día
incluso de una inventada eternidad.
También recuerdo su olor,
¿cómo olvidarlo?
Podría reconocerlo entre la multitud,
hasta me es posible percibirlo de vez en cuando
como si aún estuviese impregnado
muy dentro,
así como mi sangre y sus fluidos,
así como aún degusto su sabor.
Ya no recuerdo su nombre, es cierto,
pero su mirada no ha desaparecido de mi mente
ni la sensación que conseguía al respirarme
muy cerca,
con la boca entreabierta
junto a su aliento
despertando mis sentidos.
Realmente no me importa
esa etiqueta, esa forma de denominarla,
de diferenciarla, de hacerla objeto
sin definición verdadera:
no me interesa recordarla...
pues aún tiembla mi cuerpo
porque puedo casi palpar su carne
en cada recuerdo que le da vida,
ya sin extrañarla,
ya sin quererla
pero siempre con una marca entre mis huesos
con su esencia
... su humanidad.