No respires y cuenta tu dinero

Évano

Libre, sin dioses.
El sol matinal de octubre continuaba calentando las terrazas de las cafeterías como si fuera aún verano.

Era mi primera mañana junto al mar después de más de medio año perdido en las montañas, donde no tuve ni quise noticias del mundo.

El café con leche, con sus dos sobres de azúcar, humeaba mientras yo leía el periódico, más por pasar el rato que porque me interesara y, por qué no decirlo, por esconderme del resto de las mesas. Creo que la soledad me había pasado factura y no deseaba ver ni ser visto por nadie; tan solo fui al chiringuito para disfrutar del mar, oír las olas y sentir la brisa. No me importaba para nada observar los coqueteos estúpidos de muchas mujeres (porque casi todos los clientes, a esas horas, son mujeres que han dejado a los niños en los colegios). Van a las cafetería más para ligar y chulearse entre ellas que para disfrutar de la compañía de las amigas o de una buena conversación. Siempre dicen lo mismo: "Que si mi marido gana mucho dinero, que hacemos el amor cuarenta veces al día, que mis hijos son los más listos de la escuela..." Ya saben, cosas así. Quizá sea culpa mía por no frecuentar lugares más cultos, pero la verdad, o es difícil, o quizá en toda la tierra no quedemos más que estúpidos.

Así que intenté concentrarme en las noticias del diario. Uno debe beberse antes el café, antes de leer tanta porquería, porque de esta manera, si lo haces mientras lees, puede sentarte mal al estómago, diarreas y cosas de esas. Pero siempre, o casi siempre, y con mucha suerte, se encuentran agujas en un pajar.

Un periodista —del cual debí anotar el nombre, pero que no me acordé— entrevistaba a un tal Janez Potocnik. Por el nombre, seguramente, será de algún país del este de Europa: Chequia, Eslovaquia, Ucrania, Rusia... Alguno de ellos. Tampoco lo anoté. Son cosas de mi memoria retardada. Sé cómo se hacen las cosas, "Lo que hagas, hazlo bien", me digo muchas veces. Pero no es culpa mía, sino de mi memoria, que no es del todo tan mala, pero es lenta, tarda en decirme cómo he de actuar correctamente.

Les decía que el tal Janez Potocnik —un Comisario del Medio Ambiente de la OMS (Organización Mundial de la Salud)— me sorprendió con una de las frases más llamativas y concluyentes que hasta ahora he leído: "Si crees que la economía es más importante que el medio ambiente, intenta contar tu dinero mientras aguantas la respiración".

Hay días en el que los periódicos guardan un tesoro escondido en un rincón, oculto entre tanta mierda de políticos, gobiernos, millonarios egoístas de mierda, bolsas de economías asesinas, etcétera, etcétera, etcétera. Y, como pienso que hay que incentivar a estas noticias, felicito al periódico de La Vanguardia por darnos a conocer a personajes tan importantes para el futuro de la humanidad, y los animo —a ellos y al resto de periodistas y personas de ese mundo— a que vayan arrojando fuera a tanto H. de P. de sus diarios, para que su lugar lo vayan ocupando gente como el tal Janez Potocnik. Pero claro, luego pensé que si no le hacen caso a un ángel como él, ¿quién hará caso a un Don nadie como yo? Pues eso, a seguir igual que siempre, pero por lo menos me he desahogado. Muchas gracias por leer, y sigan haciéndolo porque esta es la mejor arma que puedan contener sus manos.
 
 
¡¡Ti se escribe sin acento!!
Muy bueno Evano,
sí la verdad esa frase está genial,
pues ya te digo que yo no me ahogaría contando, jajajaj, vamos ni un poquito,
lo cuento en un plis,
lo que no aguantaba sin respirar
era cruzar el túnel de
puebla de sanabria, a La Gudiña
ajajja, que parecíamos tontas todos los viernes la misma payasada.
Y no sé porqué he dicho esta tontería.
Un abracito.

i jamás lleva acento.

 
Debería contarme más detenidamente eso de que no aguantaba sin respirar cuando cruzaba el túnel de Puebla de Sanabria a La Gaduña jajajaja, y de verdad, no me parece una tontería, sino de lo más divertido jajajajajaj . Y no se preocupe, que yo tampoco me ahogaría mientras cuento mi dinero jajajajajja, puedo hacerlo fumando y con los dedos de una mano y mientras hago elo pino con la otra jajajjaaj. Muchas gracias por su visita tan alegre y divertida. Un abracito.
 
Por el apellido me parecía de algunos de esos países también. Da lo mismo. Tienes razón, en el rincón menos visible de un diario se pueden encontrar noticias que hagan destacar una frase, una sola que sea importante para la humanidad. Alguien habrá que lo lea como lo hiciste tú. Habrá alguien habrá que te lea como ahora lo hago yo, tal vez me haga un poquito menos estúpida, que primero cuento cuánto me queda y luego respiro de angustia o de tranquilidad, a veces. Esto va en otro contexto. Saludos. Muchas gracias, Évano.
 
Impresionante prosa Sr. Évano, meticulosa, profunda, exquisitamente plasmada y con un mensaje muy veraz, para las personas como yo que siempre está poniendo un granito de arena para tratar de conservar el medioambiente este texto es beeleza pura, para los que no han tomado conciencia y siguen pensando que lo material es primero deberían leerla como un grito de alerta. Felicitaciones por este maravilloso escrito, reputación y saludos poeta
 
Évano;4873193 dijo:
El sol matinal de octubre continuaba calentando las terrazas de las cafeterías como si fuera aún verano.

Era mi primera mañana junto al mar después de más de medio año perdido en las montañas, donde no tuve ni quise noticias del mundo.

El café con leche, con sus dos sobres de azúcar, humeaba mientras yo leía el periódico, más por pasar el rato que porque me interesara y, por qué no decirlo, por esconderme del resto de las mesas. Creo que la soledad me había pasado factura y no deseaba ver ni ser visto por nadie; tan solo fui al chiringuito para disfrutar del mar, oír las olas y sentir la brisa. No me importaba para nada observar los coqueteos estúpidos de muchas mujeres (porque casi todos los clientes, a esas horas, son mujeres que han dejado a los niños en los colegios). Van a las cafetería más para ligar y chulearse entre ellas que para disfrutar de la compañía de las amigas o de una buena conversación. Siempre dicen lo mismo: "Que si mi marido gana mucho dinero, que hacemos el amor cuarenta veces al día, que mis hijos son los más listos de la escuela..." Ya saben, cosas así. Quizá sea culpa mía por no frecuentar lugares más cultos, pero la verdad, o es difícil, o quizá en toda la tierra no quedemos más que estúpidos.

Así que intenté concentrarme en las noticias del diario. Uno debe beberse antes el café, antes de leer tanta porquería, porque de esta manera, si lo haces mientras lees, puede sentarte mal al estómago, diarreas y cosas de esas. Pero siempre, o casi siempre, y con mucha suerte, se encuentran agujas en un pajar.

Un periodista —del cual debí anotar el nombre, pero que no me acordé— entrevistaba a un tal Janez Potocnik. Por el nombre, seguramente, será de algún país del este de Europa: Chequia, Eslovaquia, Ucrania, Rusia... Alguno de ellos. Tampoco lo anoté. Son cosas de mi memoria retardada. Sé cómo se hacen las cosas, "Lo que hagas, hazlo bien", me digo muchas veces. Pero no es culpa mía, sino de mi memoria, que no es del todo tan mala, pero es lenta, tarda en decirme cómo he de actuar correctamente.

Les decía que el tal Janez Potocnik —un Comisario del Medio Ambiente de la OMS (Organización Mundial de la Salud)— me sorprendió con una de las frases más llamativas y concluyentes que hasta ahora he leído: "Si crees que la economía es más importante que el medio ambiente, intenta contar tu dinero mientras aguantas la respiración".

Hay días en el que los periódicos guardan un tesoro escondido en un rincón, oculto entre tanta mierda de políticos, gobiernos, millonarios egoístas de mierda, bolsas de economías asesinas, etcétera, etcétera, etcétera. Y, como pienso que hay que incentivar a estas noticias, felicito al periódico de La Vanguardia por darnos a conocer a personajes tan importantes para el futuro de la humanidad, y los animo —a ellos y al resto de periodistas y personas de ese mundo— a que vayan arrojando fuera a tanto H. de P. de sus diarios, para que su lugar lo vayan ocupando gente como el tal Janez Potocnik. Pero claro, luego pensé que si no le hacen caso a un ángel como él, ¿quién hará caso a un Don nadie como yo? Pues eso, a seguir igual que siempre, pero por lo menos me he desahogado. Muchas gracias por leer, y sigan haciéndolo porque esta es la mejor arma que puedan contener sus manos.
 
jejeje me atrapaste con las manos en la masa, no sabía que hacías uso de estas particulares armas, mil abrazos
 
Évano;4873193 dijo:
El sol matinal de octubre continuaba calentando las terrazas de las cafeterías como si fuera aún verano.

Era mi primera mañana junto al mar después de más de medio año perdido en las montañas, donde no tuve ni quise noticias del mundo.

El café con leche, con sus dos sobres de azúcar, humeaba mientras yo leía el periódico, más por pasar el rato que porque me interesara y, por qué no decirlo, por esconderme del resto de las mesas. Creo que la soledad me había pasado factura y no deseaba ver ni ser visto por nadie; tan solo fui al chiringuito para disfrutar del mar, oír las olas y sentir la brisa. No me importaba para nada observar los coqueteos estúpidos de muchas mujeres (porque casi todos los clientes, a esas horas, son mujeres que han dejado a los niños en los colegios). Van a las cafetería más para ligar y chulearse entre ellas que para disfrutar de la compañía de las amigas o de una buena conversación. Siempre dicen lo mismo: "Que si mi marido gana mucho dinero, que hacemos el amor cuarenta veces al día, que mis hijos son los más listos de la escuela..." Ya saben, cosas así. Quizá sea culpa mía por no frecuentar lugares más cultos, pero la verdad, o es difícil, o quizá en toda la tierra no quedemos más que estúpidos.

Así que intenté concentrarme en las noticias del diario. Uno debe beberse antes el café, antes de leer tanta porquería, porque de esta manera, si lo haces mientras lees, puede sentarte mal al estómago, diarreas y cosas de esas. Pero siempre, o casi siempre, y con mucha suerte, se encuentran agujas en un pajar.

Un periodista —del cual debí anotar el nombre, pero que no me acordé— entrevistaba a un tal Janez Potocnik. Por el nombre, seguramente, será de algún país del este de Europa: Chequia, Eslovaquia, Ucrania, Rusia... Alguno de ellos. Tampoco lo anoté. Son cosas de mi memoria retardada. Sé cómo se hacen las cosas, "Lo que hagas, hazlo bien", me digo muchas veces. Pero no es culpa mía, sino de mi memoria, que no es del todo tan mala, pero es lenta, tarda en decirme cómo he de actuar correctamente.

Les decía que el tal Janez Potocnik —un Comisario del Medio Ambiente de la OMS (Organización Mundial de la Salud)— me sorprendió con una de las frases más llamativas y concluyentes que hasta ahora he leído: "Si crees que la economía es más importante que el medio ambiente, intenta contar tu dinero mientras aguantas la respiración".

Hay días en el que los periódicos guardan un tesoro escondido en un rincón, oculto entre tanta mierda de políticos, gobiernos, millonarios egoístas de mierda, bolsas de economías asesinas, etcétera, etcétera, etcétera. Y, como pienso que hay que incentivar a estas noticias, felicito al periódico de La Vanguardia por darnos a conocer a personajes tan importantes para el futuro de la humanidad, y los animo —a ellos y al resto de periodistas y personas de ese mundo— a que vayan arrojando fuera a tanto H. de P. de sus diarios, para que su lugar lo vayan ocupando gente como el tal Janez Potocnik. Pero claro, luego pensé que si no le hacen caso a un ángel como él, ¿quién hará caso a un Don nadie como yo? Pues eso, a seguir igual que siempre, pero por lo menos me he desahogado. Muchas gracias por leer, y sigan haciéndolo porque esta es la mejor arma que puedan contener sus manos.
 
Excelente escrito que nos aporta un mensaje de buena fe y esperanza en que existan más mentes iluminadas para el bien común, como la de Janez Potocnik y la tuya por preocuparte en destacar la noticia de entre la prensa chatarra de vidas chatarra. Mis sinceras felicitaciones.
Saludos.
 
Évano;4873193 dijo:


El café con leche, con sus dos sobres de azúcar, humeaba mientras yo leía el periódico, más por pasar el rato que porque me interesara y, por qué no decirlo, por esconderme del resto de las mesas. Creo que la soledad me había pasado factura y no deseaba ver ni ser visto por nadie; tan solo fui al chiringuito para disfrutar del mar, oír las olas y sentir la brisa. No me importaba para nada observar los coqueteos estúpidos de muchas mujeres (porque casi todos los clientes, a esas horas, son mujeres que han dejado a los niños en los colegios). Van a las cafetería más para ligar y chulearse entre ellas que para disfrutar de la compañía de las amigas o de una buena conversación. Siempre dicen lo mismo: "Que si mi marido gana mucho dinero, que hacemos el amor cuarenta veces al día, que mis hijos son los más listos de la escuela..." Ya saben, cosas así. Quizá sea culpa mía por no frecuentar lugares más cultos, pero la verdad, o es difícil, o quizá en toda la tierra no quedemos más que estúpidos.


Sé cómo se hacen las cosas, "Lo que hagas, hazlo bien", me digo muchas veces. Pero no es culpa mía, sino de mi memoria, que no es del todo tan mala, pero es lenta, tarda en decirme cómo he de actuar correctamente.

Les decía que el tal Janez Potocnik —un Comisario del Medio Ambiente de la OMS (Organización Mundial de la Salud)— me sorprendió con una de las frases más llamativas y concluyentes que hasta ahora he leído: "Si crees que la economía es más importante que el medio ambiente, intenta contar tu dinero mientras aguantas la respiración".

luego pensé que si no le hacen caso a un ángel como él, ¿quién hará caso a un Don nadie como yo?



Primero, primero... ¡¡Gran frase!!

Segundo... Al leerte esto, sobretodo lo citado, fue como leer mi álter ego, ese que se presencia cuando no estoy de buen humor para aguantarle la cabeza a nadie, menos estupideces y demás. Esos días que dejas eso de querer verle lo positivo a todo y te desinflas como globo, bufas de decepción mundial... Eso, ese momento, ahí donde te haces del foro realistas jajaja

Me encantó!

Abrazo
 
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