oscar j
Poeta recién llegado
Me arrodille ante ti y no sabía
si pedir o rogar por mis pecados
pues había escuchado que en silencio
se puede alcanzar el bien ansiado.
Tu no necesitas oír de viva voz
ya que lees en el alma de tus hijos
repartes a granel de tu perdón
pues deseas tu reino engrandecido.
Aquí estoy Señor, y reconozco
no haber sido el hijo que esperabas
el libre albedrío que me diste
lo use sin reflexión, y puñaladas.
Hoy vuelvo la vista hacia el camino
y me miro como realmente he sido
imperfecto, errado y torpe Señor mío
y no lo que en mi soberbia había creído.