NO SÉ DE ESE AZUL QUE DUERME
Duele este día sobre la boca
sobre mi pecho nace un ruido;
una sequedad que abraza mi sombra.
El silencio, esa brava prisión,
se apodera de todo el cuerpo;
asesina obsesión por la palabra
que no llega, que se esconde
bajo los ojos de la serpiente
en lanzas y llamas
cubierto de abejas.
Duelen las voces que ahora callan
que calan, que se mueven
como heridas convirtiendo
los sueños en papeles rotos.
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Guadalupe Cisneros Villa
19/3/2024