Manuel Avilés Mora
Pluma libre
Bueno, pues otro año liquidado. Otro cumpleaños de la "humanidad". se van vivencias en su día nuevas, ya antiguas. Pasaron penas, que esas, antiguas o nuevas siempre son eternas (aún para los optimistas crónicos).
Se presentan vidas nuevas, explosionando al mundo y desplegando sus alas aún mojadas de líquido amniótico. Maduran otras, presumiendo de plenitud y mostrando su fuerza.
Otoñan muchas otras, robandole año a año al mundo, la solera de una vida plenamente vivida
o al menos, límpiamente blanqueada por las apariencias.
Y en el invierno de la vida, millones de criaturas, añorando sus alas aún mojadas, tratan de rebañar del plato de su vida ésos néctares que un día deleitaron sus manos, su cuerpo entero y hasta su alma, con la fuerza y el empuje de la inocencia. Casi se va otro año ya, y las canas te dicen lo que has vivido y ningún tinte puede borrar experiencias;
Al menos del alma y del cuerpo.
Otro año más celebrando. ¿El que? ¿lo vivido pasado? ¿el seguir viviendo?
La medida no es el tiempo, no.
La medida son las vidas.
Hay quien con 60 años de tiempo, tiene más de cien, en vidas.
Lo animal te dice que hay que estar contento por seguir viviendo.
Lo humano te grita que hay que seguir luchando por un presente y futuro soñado.
Pero ¡¡ay, las experiencias!!
Ésas, obstinadas y maestras, se empeñan en tirar de las riendas a un lado o a otro según como les dicten las vidas.
Y las vidas, despliegan y secan sus alas, engrandecen el alma con juegos y llantos, maduran las manos y sus venas transportan risas y llantos y luego sólo andan.
Deprisa o despacio, andan.
Cuesta abajo, deprisa y cuesta arriba, despacio.
¡¡ Sigamos andando, aún descalzos!!
Feliz final y entrada de año, aún con tanto robo y tantas injusticias que nos aplastan, mientras en éste país, los ricos crecen y crecen.
Manuel Avilés Mora
Se presentan vidas nuevas, explosionando al mundo y desplegando sus alas aún mojadas de líquido amniótico. Maduran otras, presumiendo de plenitud y mostrando su fuerza.
Otoñan muchas otras, robandole año a año al mundo, la solera de una vida plenamente vivida
o al menos, límpiamente blanqueada por las apariencias.
Y en el invierno de la vida, millones de criaturas, añorando sus alas aún mojadas, tratan de rebañar del plato de su vida ésos néctares que un día deleitaron sus manos, su cuerpo entero y hasta su alma, con la fuerza y el empuje de la inocencia. Casi se va otro año ya, y las canas te dicen lo que has vivido y ningún tinte puede borrar experiencias;
Al menos del alma y del cuerpo.
Otro año más celebrando. ¿El que? ¿lo vivido pasado? ¿el seguir viviendo?
La medida no es el tiempo, no.
La medida son las vidas.
Hay quien con 60 años de tiempo, tiene más de cien, en vidas.
Lo animal te dice que hay que estar contento por seguir viviendo.
Lo humano te grita que hay que seguir luchando por un presente y futuro soñado.
Pero ¡¡ay, las experiencias!!
Ésas, obstinadas y maestras, se empeñan en tirar de las riendas a un lado o a otro según como les dicten las vidas.
Y las vidas, despliegan y secan sus alas, engrandecen el alma con juegos y llantos, maduran las manos y sus venas transportan risas y llantos y luego sólo andan.
Deprisa o despacio, andan.
Cuesta abajo, deprisa y cuesta arriba, despacio.
¡¡ Sigamos andando, aún descalzos!!
Feliz final y entrada de año, aún con tanto robo y tantas injusticias que nos aplastan, mientras en éste país, los ricos crecen y crecen.
Manuel Avilés Mora