IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
El cielo es para unos pocos,
repetía mi corazón enmudecido,
manumitido dentro de mi pecho,
con tantos infiernos por conquistar,
la vista gobierna mas allá de los sentidos,
en la imaginación
observamos lo inmaterial,
deseando un tacto que vislumbre,
un camino que acompañe
a la cadencia de su señera felicidad,
¿que somos sin amor?
probablemente
un reflejo del viento
que vuela sin brújula,
un aleteo que se atenúa bajo la niebla,
y esa niebla es justicia,
porque sin voz
solo nos espera la muerte,
un hecho que mortifica a la esperanza,
si esa esperanza fuera vida,
si las corrientes de la existencia
fueran fuente y no cauces,
si las estrellas fueran cielo,
si la luna pudiera regresar con el sol,
no seriamos tiempo.
repetía mi corazón enmudecido,
manumitido dentro de mi pecho,
con tantos infiernos por conquistar,
la vista gobierna mas allá de los sentidos,
en la imaginación
observamos lo inmaterial,
deseando un tacto que vislumbre,
un camino que acompañe
a la cadencia de su señera felicidad,
¿que somos sin amor?
probablemente
un reflejo del viento
que vuela sin brújula,
un aleteo que se atenúa bajo la niebla,
y esa niebla es justicia,
porque sin voz
solo nos espera la muerte,
un hecho que mortifica a la esperanza,
si esa esperanza fuera vida,
si las corrientes de la existencia
fueran fuente y no cauces,
si las estrellas fueran cielo,
si la luna pudiera regresar con el sol,
no seriamos tiempo.