Piedad Acosta Ruiz
Poeta recién llegado
No, no, no son sacos de harina ni de pan
para calmar el hambre del majestuoso o humilde hogar.
NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO
No,
no son sacos de harina ni de pan,
no,
no, no son sacos de cobre o carbón del Cerrejón,
para encender la lumbre en Europa, el Mediterráneo, Norte, Centro y Suramérica,
o de cualquier otro rincón,
no, no, no,
no son bultos de café, menos de algodón,
no, no, no, no,
no, no son sacos con flores, perlas finas naturales o cultivadas, piedras preciosas o semipreciosas, metales preciosos, esmeralda y rubí, bisutería, viajando a Estados Unidos para el beso y el abrazo de San Valentín,
no, no, no, no, no,
no son sacos del mejor café del mundo,
el de don Juan Valdez,
aromatizando más de 5.500 puntos de venta, donde ya se ha perdido la cuenta,
navegando con rumbo a Chile, Perú, Ecuador, Uruguay, Paraguay, Bolivia, Trinidad y Tobago , el Salvador, Honduras, Guatemala, México, Estados Unidos, Reino Unido, Panamá, Alemania, Bulgaria, Corea del Sur, China, Taiwán, Singapur y Malasia.
No, no son mercancía,
tampoco allí empacados están los ejemplares de la mejor ganadería porcina y bovina,
menos aún,
no son sacos de escombros, conteniendo las viejas casas de tapia derruida,
No, no.
¡Son! …
Son sacos donde se han guardado los cuerpos asesinados,
los cuerpos desmembrados,
los costalados de lágrimas, de uno,
de miles, de millones de colombianos
que esta vil guerra sin freno ni fin,
ha masacrado y asesinado.
Niños, mujeres allí guardados,
Sí, y sus familias?...
Allí empacados,
están los cuerpos desangrados, desgarrados
por la histórica maquinaria política más corrupta
del mundo, del universo,
corrupta de pies a cabeza,
cabeza, tronco y extremidades,
como los cuerpos que han desmembrado,
corrupta desde el que administra,
el que castiga, hasta la asamblea misma.
Gente humilde,
Papá, Mamá, hermanos, tíos, primos, abuelos,
niños, vecinos, amigos, compadres y comadres,
todos ellos empacada en sacos,
en costales, en bolsas negras
sin consideración y ternura,
así mismo,
como se empaca la basura.
Mi Pueblo, mi Gente,
allí desangrado,
allí guardado.
Mis hermanos, sí,
todos ellos Humanidad, sí,
todos ellos Prójimo, sí
todos ellos Colombianos, sí,
y hasta Venezolanos.
¿Continúan matando después de la Habana,
después de que los diálogos de paz han terminado? sí.
Si, si, a los reinsertados,
y a todo el que se ha “cruzado”
y la verdosa mosca de la muerte
zumba por todos los lados,
en los lugares en que el campesino
a su terruño ha regresado.
¿Y la humanidad lo sabe? Sí,
¿y las Cortes Internacionales lo saben? Sí
¿y la Comunidad Internacional lo sabe? Sí.
¿Han hecho algo?
No, no, porque aún los siguen matando,
aún por el Cauca y el Magdalena
sus cuerpos desmembrados,
siguen viajando,
y mis ojos lloran, por los muertos
y las víctimas que esta genocida guerra ha dejado.
Llora, no cristales calientes salados,
lloran sangre por los que,
en esta Colombia han asesinado.
Las víctimas,
Muertos y Vivos,
lanzan su grito,
desde sus tumbas,
desde sus hogares,
clamando justicia,
su eco, sublime eco,
cruza el Atlántico y el Pacífico,
y como canto de ballena,
se pierde en el eterno infinito.
http://www.wradio.com.co/noticias/a...or-al-que-se-creia/20111027/nota/1568759.aspx
http://especiales.semana.com/especiales/proyectovictimas/galerias/masacres/index.html
«Tengo el honor de reportar que el representante de Bogotá de la United Fruit Company me dijo ayer que el número de atacantes asesinados por la milicia colombiana excedió los mil».
https://culturacolectiva.com/historia/masacre-de-las-bananeras/
https://es.calameo.com/books/000059089bda68b9d5ec7
https://www.google.com.co/search?bi...4k1j0i24k1.0.mKs3tadnsaw#imgrc=tuCLfTo4wGXGwM:
para calmar el hambre del majestuoso o humilde hogar.
NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO
No,
no son sacos de harina ni de pan,
no,
no, no son sacos de cobre o carbón del Cerrejón,
para encender la lumbre en Europa, el Mediterráneo, Norte, Centro y Suramérica,
o de cualquier otro rincón,
no, no, no,
no son bultos de café, menos de algodón,
no, no, no, no,
no, no son sacos con flores, perlas finas naturales o cultivadas, piedras preciosas o semipreciosas, metales preciosos, esmeralda y rubí, bisutería, viajando a Estados Unidos para el beso y el abrazo de San Valentín,
no, no, no, no, no,
no son sacos del mejor café del mundo,
el de don Juan Valdez,
aromatizando más de 5.500 puntos de venta, donde ya se ha perdido la cuenta,
navegando con rumbo a Chile, Perú, Ecuador, Uruguay, Paraguay, Bolivia, Trinidad y Tobago , el Salvador, Honduras, Guatemala, México, Estados Unidos, Reino Unido, Panamá, Alemania, Bulgaria, Corea del Sur, China, Taiwán, Singapur y Malasia.
No, no son mercancía,
tampoco allí empacados están los ejemplares de la mejor ganadería porcina y bovina,
menos aún,
no son sacos de escombros, conteniendo las viejas casas de tapia derruida,
No, no.
¡Son! …
Son sacos donde se han guardado los cuerpos asesinados,
los cuerpos desmembrados,
los costalados de lágrimas, de uno,
de miles, de millones de colombianos
que esta vil guerra sin freno ni fin,
ha masacrado y asesinado.
Niños, mujeres allí guardados,
Sí, y sus familias?...
Allí empacados,
están los cuerpos desangrados, desgarrados
por la histórica maquinaria política más corrupta
del mundo, del universo,
corrupta de pies a cabeza,
cabeza, tronco y extremidades,
como los cuerpos que han desmembrado,
corrupta desde el que administra,
el que castiga, hasta la asamblea misma.
Gente humilde,
Papá, Mamá, hermanos, tíos, primos, abuelos,
niños, vecinos, amigos, compadres y comadres,
todos ellos empacada en sacos,
en costales, en bolsas negras
sin consideración y ternura,
así mismo,
como se empaca la basura.
Mi Pueblo, mi Gente,
allí desangrado,
allí guardado.
Mis hermanos, sí,
todos ellos Humanidad, sí,
todos ellos Prójimo, sí
todos ellos Colombianos, sí,
y hasta Venezolanos.
¿Continúan matando después de la Habana,
después de que los diálogos de paz han terminado? sí.
Si, si, a los reinsertados,
y a todo el que se ha “cruzado”
y la verdosa mosca de la muerte
zumba por todos los lados,
en los lugares en que el campesino
a su terruño ha regresado.
¿Y la humanidad lo sabe? Sí,
¿y las Cortes Internacionales lo saben? Sí
¿y la Comunidad Internacional lo sabe? Sí.
¿Han hecho algo?
No, no, porque aún los siguen matando,
aún por el Cauca y el Magdalena
sus cuerpos desmembrados,
siguen viajando,
y mis ojos lloran, por los muertos
y las víctimas que esta genocida guerra ha dejado.
Llora, no cristales calientes salados,
lloran sangre por los que,
en esta Colombia han asesinado.
Las víctimas,
Muertos y Vivos,
lanzan su grito,
desde sus tumbas,
desde sus hogares,
clamando justicia,
su eco, sublime eco,
cruza el Atlántico y el Pacífico,
y como canto de ballena,
se pierde en el eterno infinito.
https://www.minuto30.com/en-firme-condena-de-40-anos-por-masacre-de-el-aracatazo/115762/
http://especiales.semana.com/especiales/proyectovictimas/galerias/masacres/index.html
«Tengo el honor de reportar que el representante de Bogotá de la United Fruit Company me dijo ayer que el número de atacantes asesinados por la milicia colombiana excedió los mil».
https://culturacolectiva.com/historia/masacre-de-las-bananeras/
https://es.calameo.com/books/000059089bda68b9d5ec7
https://www.google.com.co/search?bi...4k1j0i24k1.0.mKs3tadnsaw#imgrc=tuCLfTo4wGXGwM: