No son tulipanes sino amapolas

Hiba

Poeta recién llegado
Me entretiene contarlas: una, dos, tres, cuatro, cinco…
Las luces de la ciudad me lo impiden.
Demasiada distracción para tan breve recreo.
Al principio pareciera que participo en un campeonato de ciclismo.
La lluvia cerúlea se apresura sobre los canales.
El zumbido de mi pedaleo sin botas impermeables.
Rugen las calles, son testigos.
Un buqué de tulipanes de madera
que me vendieron en el mercado Albert en la canasta
de mi bicicleta.
A dos kilómetros de mi curiosidad, a seis kilómetros
del respirar jocundo de mi posada.
Licuados la lluvia y el viento anuncian mi despiste.
Ventana carmín, prohibidas las fotos, a nadie le importa
lo que quieras filmar para luego compartir en tus redes sociales.
La línea es larga y la noche ni se diga.
Son todas hermosas: rubias, morenas, pelirrojas.
Me entretiene contarlas:
una, dos, tres, cuatro, cinco… La fila de caballeros me lo impide.
 
siempre cautiva, aborbe lo que escribís kiki. la bicicleta, los canales, las luces son elementos tuanis, y me recordaron un poco sprawl ii de arcade fire en ese aspecto de sugerencia, de evasión y de liberación a través de las luces de la noche.

andar en la bici junto a los canales, a los arroyos, junto al agua es algo que ciertamente ayuda a darnos cuenta de lo que nos rodea.

salud a vos, kiki.
 
Pues te cuento… Esto nace de un paseo en bici por el barrio rojo de Ámsterdam…Recientemente estuve explorando sus calles y me entró curiosidad ver las vitrinas rojas. ¡Estuvo de locos! Esos rumbos son otro rollo.

¡Gracias!

Salud, chamo
 
Última edición:
Me entretiene contarlas: una, dos, tres, cuatro, cinco…
Las luces de la ciudad me lo impiden.
Demasiada distracción para tan breve recreo.
Al principio pareciera que participo en un campeonato de ciclismo.
La lluvia cerúlea se apresura sobre los canales.
El zumbido de mi pedaleo sin botas impermeables.
Rugen las calles, son testigos.
Un buqué de tulipanes de madera
que me vendieron en el mercado Albert en la canasta
de mi bicicleta.
A dos kilómetros de mi curiosidad, a seis kilómetros
del respirar jocundo de mi posada.
Licuados la lluvia y el viento anuncian mi despiste.
Ventana carmín, prohibidas las fotos, a nadie le importa
lo que quieras filmar para luego compartir en tus redes sociales.
La línea es larga y la noche ni se diga.
Son todas hermosas: rubias, morenas, pelirrojas.
Me entretiene contarlas:
una, dos, tres, cuatro, cinco… La fila de caballeros me lo impide.

Que buen horizonte, besus
 
Última edición por un moderador:
El tema siempre controvertido de la prostitución (tu respuesta a Charlie me lo aclaró), ciertamente los holandeses fueron innovadores. Buen poema, Hiba. Saludos.
 

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