Fumaba con tanto esmero
que coronas dibujaba,
aros de niebla expiraba
de la boca al agujero
por su nariz trasnochada.
Bebiendo con gran placer
todas las noches pimplaba
la botella envenenada
que le hacía enloquecer
durmiendo así las tajadas
hasta ver amanecer.
Amaba con tanto brío
que las camas reventaba
era famoso aquel tío
una estrella en ese barrio,
y de rufián le trataba
casi todo el vecindario.
Algún marido empeñaba
su salario cada día
para invitarle a esa copa
por ver si así fenecía;
nunca probó la farlopa
que alguno le proponía.
Se marchó sin despedirse
sin oración ni glosario;
su despedida granuja
escribió en un calendario:
no me busquen por los bares
ya no frecuento tabernas,
señoras no manden flores
pues me romperán las piernas;
en todo caso una vela
de vez en cuando encendida
estoy muerto ¡vaya tela!
esta vida ya no es vida.
Y no fue ningún marido
que acabó con su persona
ningún novio despechado
ni el ha muerto asesinado.
Duerme ahora en otra zona
de un paraíso perdido
y aunque vivió en Barcelona
en Madrid ha disfrutado
eso sí, con menos ruido.
Fue soñador, y un artista
disfrutando de la vida;
un vacilón ventajista
fumador empedernido,
alcohólico a todas horas
seductor de las señoras
y que ganó la partida
como tahúr de mal nombre.
Y a ese galeno tan serio
que tiraba de receta
cuando estaba por los huesos
camino del cementerio...
Al brindar por todos esos
les dedicó una peineta
diciendo adiós el buen hombre.
PepeSori
que coronas dibujaba,
aros de niebla expiraba
de la boca al agujero
por su nariz trasnochada.
Bebiendo con gran placer
todas las noches pimplaba
la botella envenenada
que le hacía enloquecer
durmiendo así las tajadas
hasta ver amanecer.
Amaba con tanto brío
que las camas reventaba
era famoso aquel tío
una estrella en ese barrio,
y de rufián le trataba
casi todo el vecindario.
Algún marido empeñaba
su salario cada día
para invitarle a esa copa
por ver si así fenecía;
nunca probó la farlopa
que alguno le proponía.
Se marchó sin despedirse
sin oración ni glosario;
su despedida granuja
escribió en un calendario:
no me busquen por los bares
ya no frecuento tabernas,
señoras no manden flores
pues me romperán las piernas;
en todo caso una vela
de vez en cuando encendida
estoy muerto ¡vaya tela!
esta vida ya no es vida.
Y no fue ningún marido
que acabó con su persona
ningún novio despechado
ni el ha muerto asesinado.
Duerme ahora en otra zona
de un paraíso perdido
y aunque vivió en Barcelona
en Madrid ha disfrutado
eso sí, con menos ruido.
Fue soñador, y un artista
disfrutando de la vida;
un vacilón ventajista
fumador empedernido,
alcohólico a todas horas
seductor de las señoras
y que ganó la partida
como tahúr de mal nombre.
Y a ese galeno tan serio
que tiraba de receta
cuando estaba por los huesos
camino del cementerio...
Al brindar por todos esos
les dedicó una peineta
diciendo adiós el buen hombre.
PepeSori
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