jose villa
Poeta que considera el portal su segunda casa
aurora, esto no se trata de un poema
se trata de explicarte lo que no tiene explicación
por qué a las 4 de la mañana estoy asomado a la ventana
mirando hacia la calle vacía y apenas iluminada
por la luz de una luna oblicua en el último rincón del cielo
oyendo soplar ese viento frío que baja del cerro antes de amanecer
y arrastra papelitos que la gente tira al piso
sintiendo esta apretura en el pecho mientras pienso en ti
y en tus ojos limpios como estalactitas colgadas
del techo de una gruta donde nadie ha entrado nunca
por qué un hombre que ya no es joven
salta de pronto de la cama en medio de la noche
y le pregunta a una estrella solitaria incrustada en la lejanía
si la muchacha de cabellos negros a la que ama
se desvela también ahora pensando acaso en él
o duerme ajena a las penas de amor que causa
y sueña uno de esos sueños ligeros y llenos de luz
de fiestas y diademas y flores amarillas que sueñan las muchachas
por qué mi vida que hasta hoy no había sido
más que un constante vagar a la deriva entre decepciones y fracasos
se convirtió de un día para otro en una obra de arte
simplemente por el hecho de haberme cruzado en el camino
de alguien que con sólo sonreír me hace estremecer el corazón
tú.
se trata de explicarte lo que no tiene explicación
por qué a las 4 de la mañana estoy asomado a la ventana
mirando hacia la calle vacía y apenas iluminada
por la luz de una luna oblicua en el último rincón del cielo
oyendo soplar ese viento frío que baja del cerro antes de amanecer
y arrastra papelitos que la gente tira al piso
sintiendo esta apretura en el pecho mientras pienso en ti
y en tus ojos limpios como estalactitas colgadas
del techo de una gruta donde nadie ha entrado nunca
por qué un hombre que ya no es joven
salta de pronto de la cama en medio de la noche
y le pregunta a una estrella solitaria incrustada en la lejanía
si la muchacha de cabellos negros a la que ama
se desvela también ahora pensando acaso en él
o duerme ajena a las penas de amor que causa
y sueña uno de esos sueños ligeros y llenos de luz
de fiestas y diademas y flores amarillas que sueñan las muchachas
por qué mi vida que hasta hoy no había sido
más que un constante vagar a la deriva entre decepciones y fracasos
se convirtió de un día para otro en una obra de arte
simplemente por el hecho de haberme cruzado en el camino
de alguien que con sólo sonreír me hace estremecer el corazón
tú.
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