Francisco Lechuga Mejia
Poeta que no puede vivir sin el portal
aquí estoy, acompañando a los sueños del insomnio,
al paso de los gatos por las escaleras,
al zumbar de las estrellas que como avispas
buscan en mi piel la parte de mi carne
que no se ha escondido entre los huesos,
desahuciándome con el reloj de la pared
que no se mueve,
que no concede el espacio en donde quepa el olvido,
que no dicta la sentencia a los sueños,
ni a los párpados,
ni a las malditas oraciones,
estoy así porque juré que te sabía
de la frente a los pies,
del amar amor hasta tu inteligencia,
del mar de tu mirada a mis puertos,
de pezón a miel y
olvido a pesadilla,
estoy en el dolor absurdo de la boca
del estomago y
el trago amargo del nido de suspiros
que se aloja en la manzana,
estoy así, lo sé, porque un día
me dije que te sabía y
sólo estaba enamorado...
Due 13.05.12 en una noche esperando a que el cielo se abra y la luna se asome, nada mas para seguir su pista
al paso de los gatos por las escaleras,
al zumbar de las estrellas que como avispas
buscan en mi piel la parte de mi carne
que no se ha escondido entre los huesos,
desahuciándome con el reloj de la pared
que no se mueve,
que no concede el espacio en donde quepa el olvido,
que no dicta la sentencia a los sueños,
ni a los párpados,
ni a las malditas oraciones,
estoy así porque juré que te sabía
de la frente a los pies,
del amar amor hasta tu inteligencia,
del mar de tu mirada a mis puertos,
de pezón a miel y
olvido a pesadilla,
estoy en el dolor absurdo de la boca
del estomago y
el trago amargo del nido de suspiros
que se aloja en la manzana,
estoy así, lo sé, porque un día
me dije que te sabía y
sólo estaba enamorado...
Due 13.05.12 en una noche esperando a que el cielo se abra y la luna se asome, nada mas para seguir su pista
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