DIEGO
Poeta adicto al portal
No te voy a mentir
He estado noches enteras en aquella esquina
La de tu casa
Te he visto salir
Y seguido tus pasos
Tan de cerca
Te he encontrado de frente
Y desviando la mirada,
He regresado aquí
A escribirte
A saberte lejos
A incluirme en tu destino
Por que se como acomodar las letras
Para que suenen diferente
Para hacer de las mentiras
Verdades de domingo
De fiesta
De risas
Verdades que te calzan por fuera
Sin importar lo demás.
Agoto los distintos nombres para llamar a tus ojos
A tus labios
A todo lo que fuera de ti deja de importar.
Agoto mis tintas
Mi papel
Mi piel de no tenerte,
Mi piel esa que se ha vuelto estéril ante la ausencia de la tuya
Esa de la que haciendo jirones me remienda los minutos.
Regreso a la esquina
Y los días han pasado
Otra vez
Sigo tus pasos
La casi imperceptible estela de tu olor
Dejado casi por descuido
por que el viento es egoísta de ti
Y se acapara tu aliento
Tu aroma
Tus murmullos
La huella de tus dedos mortales a la llegada
Ágiles en la huída.
Luego
Desvío tu recuerdo
Como se desvía la acostumbrada mirada
Revolcándose en las baldosas
Con todo lo que no seas tu.
Con tierra, con otros pasos, con deseos,
de esos
De los que en la calle nacen y en la banquina mueren.
Y he regresado aquí
Tan conocido lugar
Tan odiado por mis manos
Tan necesitado por mis letras
Tan sin ti
Tan conmigo.
Y que hago entonces?
Volver a escribir
Anticipando tu milésima ausencia
Que aunque nada nueva
Me sorprende cada noche
Igual a esta
A esta en la que te escribo
En la que te digo
Que he casi corrido tras de ti
Para luego huir
Desviando de ti
Mi camino
Mis manos
Mi pecho
Mi piel
Por que vivir contigo es tan mortal
Como vivir sin ti.
No contigo no sin ti
Pero siempre siempre a cuestas conmigo.
He estado noches enteras en aquella esquina
La de tu casa
Te he visto salir
Y seguido tus pasos
Tan de cerca
Te he encontrado de frente
Y desviando la mirada,
He regresado aquí
A escribirte
A saberte lejos
A incluirme en tu destino
Por que se como acomodar las letras
Para que suenen diferente
Para hacer de las mentiras
Verdades de domingo
De fiesta
De risas
Verdades que te calzan por fuera
Sin importar lo demás.
Agoto los distintos nombres para llamar a tus ojos
A tus labios
A todo lo que fuera de ti deja de importar.
Agoto mis tintas
Mi papel
Mi piel de no tenerte,
Mi piel esa que se ha vuelto estéril ante la ausencia de la tuya
Esa de la que haciendo jirones me remienda los minutos.
Regreso a la esquina
Y los días han pasado
Otra vez
Sigo tus pasos
La casi imperceptible estela de tu olor
Dejado casi por descuido
por que el viento es egoísta de ti
Y se acapara tu aliento
Tu aroma
Tus murmullos
La huella de tus dedos mortales a la llegada
Ágiles en la huída.
Luego
Desvío tu recuerdo
Como se desvía la acostumbrada mirada
Revolcándose en las baldosas
Con todo lo que no seas tu.
Con tierra, con otros pasos, con deseos,
de esos
De los que en la calle nacen y en la banquina mueren.
Y he regresado aquí
Tan conocido lugar
Tan odiado por mis manos
Tan necesitado por mis letras
Tan sin ti
Tan conmigo.
Y que hago entonces?
Volver a escribir
Anticipando tu milésima ausencia
Que aunque nada nueva
Me sorprende cada noche
Igual a esta
A esta en la que te escribo
En la que te digo
Que he casi corrido tras de ti
Para luego huir
Desviando de ti
Mi camino
Mis manos
Mi pecho
Mi piel
Por que vivir contigo es tan mortal
Como vivir sin ti.
No contigo no sin ti
Pero siempre siempre a cuestas conmigo.