Karla Incauta
Reiniciándome
No tengo nada que decir, nada…
más que contarle que las paredes se han ido desgastando
y que las legañas se adhirieren hasta en el guardapolvos,
pero en realidad, más que eso, nada…
Y aunque no creo que eso a usted pueda interesarle
no he podido evitar correr esta posta de los dedos
en los 100 mts. planos sobre el teclado,
como si cada letra tuviera un sonido diferente
o como si hubiera algo importante de ser relatado…
Es que no tengo nada que decir,
como la constante desde hace ya mucho tiempo,
ese tiempo en el que vengo trasladando de dormitorio
las sombras de pinceladas oscuras,
que se impregnan como el olor a cloro o ajo…
La realidad es que no hay nada, o bueno, casi nada,
tal vez contarle que la loza sigue sucia y la ropa continúa
mojada en la lavadora sin intención de ser colgada
en fin, nada fuera de lo común…
Y que hay momentos en que se parte el Sol en dos caras
y la niebla no sale ni aunque restriegue los ojos
y la paciencia se me va por el water
y los sueños se me caen al hoyo
como cuando a usted se le ocurre juzgarme
y las pestañas se me enredan por no usar bálsamo
y lo demás me lo callo para procesarlo y después vomitarlo...
Y en verdad no encuentro nada que contarle,
más que los dedos terminan de correr esta posta…
y la espalda, a veces, duele tanto como el alma…
más que contarle que las paredes se han ido desgastando
y que las legañas se adhirieren hasta en el guardapolvos,
pero en realidad, más que eso, nada…
Y aunque no creo que eso a usted pueda interesarle
no he podido evitar correr esta posta de los dedos
en los 100 mts. planos sobre el teclado,
como si cada letra tuviera un sonido diferente
o como si hubiera algo importante de ser relatado…
Es que no tengo nada que decir,
como la constante desde hace ya mucho tiempo,
ese tiempo en el que vengo trasladando de dormitorio
las sombras de pinceladas oscuras,
que se impregnan como el olor a cloro o ajo…
La realidad es que no hay nada, o bueno, casi nada,
tal vez contarle que la loza sigue sucia y la ropa continúa
mojada en la lavadora sin intención de ser colgada
en fin, nada fuera de lo común…
Y que hay momentos en que se parte el Sol en dos caras
y la niebla no sale ni aunque restriegue los ojos
y la paciencia se me va por el water
y los sueños se me caen al hoyo
como cuando a usted se le ocurre juzgarme
y las pestañas se me enredan por no usar bálsamo
y lo demás me lo callo para procesarlo y después vomitarlo...
Y en verdad no encuentro nada que contarle,
más que los dedos terminan de correr esta posta…
y la espalda, a veces, duele tanto como el alma…
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