salgomanzano
Poeta veterano en el portal
No tengo primavera.
Sólo mi corazón.
No tengo rosas ni árbol.
Sólo mi yo.
En los paseos que hago
se me abre el sol.
En las venas del cuerpo
no late mi calor.
No tengo tu aire.
Sin ti no hay Dios.
No he, no, el cantar
de tu angélica voz.
No tengo el río
sonando en mi balcón.
No está el jardín.
No hay besos. No.
Voy por las tardes
en mi bastón.
El galope vivido
atrás quedó.
No tengo el parque
-aquí estuvo el amor-,
ni tampoco en mis brazos
nuestra pasión,
ni aquella edad
hay en mi exterior.
En nada se ha quedado
la hermosa flor.
Se ha ido el ayer,
se ha ido el olor.
Sólo mi corazón.
No tengo rosas ni árbol.
Sólo mi yo.
En los paseos que hago
se me abre el sol.
En las venas del cuerpo
no late mi calor.
No tengo tu aire.
Sin ti no hay Dios.
No he, no, el cantar
de tu angélica voz.
No tengo el río
sonando en mi balcón.
No está el jardín.
No hay besos. No.
Voy por las tardes
en mi bastón.
El galope vivido
atrás quedó.
No tengo el parque
-aquí estuvo el amor-,
ni tampoco en mis brazos
nuestra pasión,
ni aquella edad
hay en mi exterior.
En nada se ha quedado
la hermosa flor.
Se ha ido el ayer,
se ha ido el olor.