Trinity
Vampiro.
NO VIVOS
Nunca vi la miseria tan cerca, tan llena de osadía ante nuestros errores, esperando que el tiempo la ayude con su cruel plan de hacernos desistir. Mi mundo es diferente al de ustedes, aquí todo es horrible y lleno de basura, mis huesos rechinan por el dolor y el calor me asfixia cada día sólo para recordarme que, si no cubro completamente mi cuerpo y lo soporto, me quemaré viva.
Ustedes nunca sabrán lo que es una lucha por conseguir algo de comida. La sombra se ha vuelto exclusiva para los que se mantienen en pie, luchando contra los carroñeros seres de este planeta, no sólo los pocos animales carnívoros que sobrevivieron, sino también los animales a los que una vez llamamos humanidad. El tesoro más preciado es comerciado muy poco porque los mismos que lo obtienen, lo necesitan para vivir y cualquiera hace lo que sea sólo por un dedal… Tan así, que ese es el pago que se recibe ahora por los servicios prestados, es el precio de tu vida, es el motivo de tu lucha; vives para encontrarlo y lo encuentras para vivir.
He visto muchas personas que realizan todo tipo de experimentos que le permitan reciclarlo, crearlo o que sé yo, pero es algo imposible. Mientras tanto, veo a los demás matándose para poderlo obtener. ¿Será que algún día aprenderán? Hasta aquí nos han llevado sus salvajes e irresponsables actitudes, lo saben, lo siguen haciendo… En vez de buscar la forma de salvarse en unidad, se matan por su egoísmo y caen nuevamente en ese ciclo que los has traído aquí.
¡Maldigo el día en que nací! Lo peor es que conocí lo poco que quedaba del mundo ahora destruido y, ya que no existe nada más que polvo, desesperación, dolor y resignación… anhelo que todo sea como alguna vez lo viví. Quizás de no haberlo visto no lo extrañaría tanto, haciendo más llevadera toda esta ranciedad, pero no pude elegir mi destino así como pudieron ustedes, quienes ahora lo desperdician también.
Sí, he soñado con romper las barreras del tiempo y del espacio, pero parece que es otra de las cosas más deseadas que el ser humano jamás podrá lograr. Juro que si tuviera una oportunidad iría a recuperarlo como pudiera, quizás una manera radical que arriesgara mi… ¿vida?, ¡esto no es vida! Es la miseria más absurda que se puede experimentar en cualquier época del universo. No me da miedo ir a su mundo y decirles los absurdos que son, decirles que terminarán en lo que yo he nacido, se convertirán en lo que yo me he convertido y perecerán como yo estoy apunto de perecer… Trabajé mucho, mucho tiempo por esta pequeña botella del gran tesoro al que todos e incluso ustedes le llaman “agua”. Lamentablemente, ya no es una opción repartirlo ni siquiera a cambio de la esclavitud misma o de cualquier otro bien que antes, era lo principal.
Cierro los ojos e imagino, visualizo un paisaje lleno de vida como aquél de mi hermosa juventud. Admiro a quienes se esforzaron en cuidarlo, sintiendo al mismo tiempo lástima por ellos pues no sirvió de nada porque siempre, la mayoría gana… ¡La mayoría es escoria! Ustedes, viven en un mundo de ilusiones y falsedades, dedicándose a cosas que no les servirán. Estudian, trabajan, pasan los 365 días del año haciendo todo por ese maldito papel, que, para nosotros no es más que un pasado irreconocible manchado de asquerosidad; basan la vida en materialismos, delincuencia, vanidades, incluyendo al mundo que no les ha dado más que bondad, un mundo que están disfrutando al máximo mientras que nosotros…. no sabemos que más hacer para sobrevivir en él.
Supongo que me toca sonreír. Las noches son ahora más largas y los días son más cortos… Ya un día no tiene veinticuatro horas, sólo doce, por lo que los años pasan con gran velocidad. En su mundo tendría unos veintidós años, pero en el mío tengo unos cuarenta y cuatro, creo... ya ni sé; mi cuerpo está desgastado y frágil, además me baño con algo extraño que inventó la sociedad cuando no podía soportar su propia pestilencia, algo que ha destrozado mi piel alejando el terrible olor… Ese olor a podredumbre, a cuerpos descompuestos de no vivos. ¡Los zombis existen ahora! Somos nosotros, delirando ante el sol efusivo que no nos tiene piedad, por un poco de agua porque la carne sobra ante nuestro asimilado canibalismo debido a los cuerpos que, cada día, cubren mayor espacio en cada área de esta maldita creación.
El último trago. Trabajaba más de diez horas diarias por tener un vaso de agua cada dos días… ¡Y lo único que me queda es un último maldito trago! ¿Pero acaso ustedes pueden entenderlo? ¡¿Acaso pueden imaginarlo?!... ¡No!, ¡ustedes van por el mismo camino y ni se preocupan! Es que gracias a ustedes yo estoy aquí, así, delirando mientras veo el cielo nublado por el humo de los constantes incendios, por la contaminación; gracias a ustedes mi vida ha sido el infierno que se inventaron nuestros antepasados en su absurda cabeza en vez de centrarse en lo que debían y, gracias a ustedes esta noche, sin poder ver las estrellas que ya se han extinto ante la simple vista de nuestros débiles ojos, sin poder ver la luna que antes era mi adoración, ni sentir la brisa que me cobijaba en las noches; gracias a su maldita inconsciencia, a mis veintidós años… moriré.
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