Évano
Libre, sin dioses.
No voy a quererte cuando el tiempo pase
entre las luces y las hojas que caigan
al camino que lleva a la última deriva.
No quiero estar cuando tus ojos me miren
y me imploren seguir amarrado a un amor
que fue aréola y que ahora solo es
la obligación de continuar caminando
entre los besos y abrazos del ayer.
No voy a quererte más de lo que ya te quise,
por eso me iré cuando las sombras cubran
las arrugas de los ojos del amor.
Marcharé con los dos corazones en las manos,
mirando el latir y el llanto y sangre derramada
a lo largo del sendero que me quede.
Con el pecho roto y los ojos a lo lejos
iré dejando en la cuneta lo que fuimos.
Que las pisadas de la espalda y el polvo
vayan desdibujando tu silueta para siempre.
Mis lágrimas acogerán en mi memoria
el reflejo que brilla entre el polvo del andar.
entre las luces y las hojas que caigan
al camino que lleva a la última deriva.
No quiero estar cuando tus ojos me miren
y me imploren seguir amarrado a un amor
que fue aréola y que ahora solo es
la obligación de continuar caminando
entre los besos y abrazos del ayer.
No voy a quererte más de lo que ya te quise,
por eso me iré cuando las sombras cubran
las arrugas de los ojos del amor.
Marcharé con los dos corazones en las manos,
mirando el latir y el llanto y sangre derramada
a lo largo del sendero que me quede.
Con el pecho roto y los ojos a lo lejos
iré dejando en la cuneta lo que fuimos.
Que las pisadas de la espalda y el polvo
vayan desdibujando tu silueta para siempre.
Mis lágrimas acogerán en mi memoria
el reflejo que brilla entre el polvo del andar.