Évano
Libre, sin dioses.
Este mundo de ahora es un no,
un no a la mano que da,
un no al amor,
a la confianza,
un no al perdón,
a dar una salida al laberinto
donde uno se encuentra.
es un no al sol,
a la justicia;
es un no al pobre,
al que camina desnudo.
Es un no a una vivienda digna,
un no a la igualdad,
un no a las almas ajenas,
un no a demostrar que uno vale,
simplemente, para trabajar.
Es un no al abrazo sin pudor,
un no a la vida del aire,
del mar, del campo,
del monte, del río.
Un no a soñar como un tonto
con principitos y sirenas,
un no a la libertad del libre
pensamiento aunque divague,
un no a dudar.
Es un no a juzgar si el sendero de bosque
que lleva el hombre durante milenios
es correcto, que no hay otro.
Es un no a la inocencia,
un no al pobre ingenuo enamorado
de Alicia en el país de las maravillas.
Es un no a las letras minúsculas,
a la cultura y la paz y a la armonía,
Es un no a la voz calmada y reflexiva,
un no a la tranquilidad
de los pasos sosegados,
un no a morir como alguien
que nunca pretendió nada más
que pasear y disfrutar de los paisajes
que sus pasos le mostraban.
Es un no a la ilusión.
Este planeta debería llamarse
el planeta No.
Como la Luna que algún día,
inevitablemente, seremos;
como las almas que ahora somos.
Un No tremendo,
un No inmenso,
un No a secas.
un no a la mano que da,
un no al amor,
a la confianza,
un no al perdón,
a dar una salida al laberinto
donde uno se encuentra.
es un no al sol,
a la justicia;
es un no al pobre,
al que camina desnudo.
Es un no a una vivienda digna,
un no a la igualdad,
un no a las almas ajenas,
un no a demostrar que uno vale,
simplemente, para trabajar.
Es un no al abrazo sin pudor,
un no a la vida del aire,
del mar, del campo,
del monte, del río.
Un no a soñar como un tonto
con principitos y sirenas,
un no a la libertad del libre
pensamiento aunque divague,
un no a dudar.
Es un no a juzgar si el sendero de bosque
que lleva el hombre durante milenios
es correcto, que no hay otro.
Es un no a la inocencia,
un no al pobre ingenuo enamorado
de Alicia en el país de las maravillas.
Es un no a las letras minúsculas,
a la cultura y la paz y a la armonía,
Es un no a la voz calmada y reflexiva,
un no a la tranquilidad
de los pasos sosegados,
un no a morir como alguien
que nunca pretendió nada más
que pasear y disfrutar de los paisajes
que sus pasos le mostraban.
Es un no a la ilusión.
Este planeta debería llamarse
el planeta No.
Como la Luna que algún día,
inevitablemente, seremos;
como las almas que ahora somos.
Un No tremendo,
un No inmenso,
un No a secas.