Incluso el porvenir es un recuerdo.
Y es menos que absoluto y más que parte.
Si por hallazgo entiendo lo que pierdo
o por virtud el vicio de evocarte.
Aspiro a conservar lo estrafalario.
Y en la rareza desmontar la serie.
Lo mismo en la oquedad que en la intemperie.
Una página en blanco ya es brevario.
Así reduzca a perlas con la criba
mis lágrimas de sal en las tinajas,
¡veré drenar su sombra en resplandores!
¿Qué guardé en las estrías sino alhajas
y polvo del desierto y más saliva,
de versos cuando el humo huele a flores?
He muerto y no ha nacido quien lo escriba.
A falta de ceniza habrá lectores.
Última edición: