Ros3l Nocturn@
Poeta recién llegado
En la lejanía de bellos horizontes nublados;
el silencio vaga pretendiendo encontrarme,
mientras el viento acaricia mis oscuras lágrimas
de peñascos borrascosos, grises, tenues y callados
atentos al menor ruido incesante de melancolía
y profunda desazón;
la noche azul suspira enredando mis cabellos de pigmentos
negros y rojos simbolizando un sentimiento en común;
dentro del césped de mi esperanza,
el flajelo desconsolador se detiene,
confiesa su falta y su delito de existencia,
precisa una interrogante definida en sonrisas aparentes,
mis ojos apasionados por la noche, caen inmutados contemplando
un desmesurado resplandor, pletórica de paz,
la quietud se desliza en mis mejillas en medio de cielos rasgados,
desolados embotados de agonía.
La noche azul, momento adecuado
donde la posibilidad
un brillo tan resplandeciente emerge de las penumbras,
sellando así mi escudo protector
de sabias palabras aprendidas,
experiencia cimentada en miradas vacías,
frívolas sensaciones de olvido e incesante reflexión
y arrepentimiento mitigan mi angustia,
mi dolor fugitivo de veladas amoniosas;
la esperanza encuentra el suave y delicado aroma de mi ser,
nubes y burbujas desaparecen,
una luna nueva dispersa los sueños,
convirtiéndolos en dulces realidades,
sin miedo, sin temor, las metáforas encuentran
el flujo ideal a tal ingente consuelo;
noche azul, donde el replandor despedaza las cadenas
de mi lamento y confusión.
el silencio vaga pretendiendo encontrarme,
mientras el viento acaricia mis oscuras lágrimas
de peñascos borrascosos, grises, tenues y callados
atentos al menor ruido incesante de melancolía
y profunda desazón;
la noche azul suspira enredando mis cabellos de pigmentos
negros y rojos simbolizando un sentimiento en común;
dentro del césped de mi esperanza,
el flajelo desconsolador se detiene,
confiesa su falta y su delito de existencia,
precisa una interrogante definida en sonrisas aparentes,
mis ojos apasionados por la noche, caen inmutados contemplando
un desmesurado resplandor, pletórica de paz,
la quietud se desliza en mis mejillas en medio de cielos rasgados,
desolados embotados de agonía.
La noche azul, momento adecuado
donde la posibilidad
un brillo tan resplandeciente emerge de las penumbras,
sellando así mi escudo protector
de sabias palabras aprendidas,
experiencia cimentada en miradas vacías,
frívolas sensaciones de olvido e incesante reflexión
y arrepentimiento mitigan mi angustia,
mi dolor fugitivo de veladas amoniosas;
la esperanza encuentra el suave y delicado aroma de mi ser,
nubes y burbujas desaparecen,
una luna nueva dispersa los sueños,
convirtiéndolos en dulces realidades,
sin miedo, sin temor, las metáforas encuentran
el flujo ideal a tal ingente consuelo;
noche azul, donde el replandor despedaza las cadenas
de mi lamento y confusión.
Última edición: