El hombre del porsaco
Poeta recién llegado
me han cerrado el cementerio, mira que oí la campana,
el enterrador se ha ido y yo no llego a la valla.
voy a avisar con el móvil y no tengo batería,
el sol ya se está poniendo y la noche va a ser fría.
después de gritar lo suyo y aporrear la cancela
la humedad cala mis huesos, habrá que encender candela.
observo el cemento aún fresco y le endiño dos patadas
saco fuera el ataud y hago leña con las tablas.
menuda fogata he hecho, pero hay que ver como traga,
tendré que partir mas cajas que hace un frío que te cagas.
pongo manos a la obra y casi sin darme cuenta
entre patada y patada llevo ya casi unos treinta.
sentado junto a las llamas con los muertos por los suelos
anda que iba yo a tardar en inventarme algún juego.
hago dos muros de cuerpos derechos como una caña,
cuatro ramas para el techo y ya tengo mi cabaña.
sólo falta un buen bistec y un vasito de gazpacho
pero en todo camposanto duerme siempre algún borracho.
lo localizo enseguida, está sobando en un banco,
gazpacho no se le ve pero lleva vino blanco.
dos capones y a la lumbre, la carne huele a cerveza,
el vinito está muy rico, se te sube a la cabeza.
una exótica cabaña, buen fuego y mejor comer,
a mí de aquí no me sacan, si total he de volver.
el enterrador se ha ido y yo no llego a la valla.
voy a avisar con el móvil y no tengo batería,
el sol ya se está poniendo y la noche va a ser fría.
después de gritar lo suyo y aporrear la cancela
la humedad cala mis huesos, habrá que encender candela.
observo el cemento aún fresco y le endiño dos patadas
saco fuera el ataud y hago leña con las tablas.
menuda fogata he hecho, pero hay que ver como traga,
tendré que partir mas cajas que hace un frío que te cagas.
pongo manos a la obra y casi sin darme cuenta
entre patada y patada llevo ya casi unos treinta.
sentado junto a las llamas con los muertos por los suelos
anda que iba yo a tardar en inventarme algún juego.
hago dos muros de cuerpos derechos como una caña,
cuatro ramas para el techo y ya tengo mi cabaña.
sólo falta un buen bistec y un vasito de gazpacho
pero en todo camposanto duerme siempre algún borracho.
lo localizo enseguida, está sobando en un banco,
gazpacho no se le ve pero lleva vino blanco.
dos capones y a la lumbre, la carne huele a cerveza,
el vinito está muy rico, se te sube a la cabeza.
una exótica cabaña, buen fuego y mejor comer,
a mí de aquí no me sacan, si total he de volver.