Sol de mañana
Poeta veterana en el Portal
Cálida noche,
cielo añil cubierto de estrellas,
silencio que invita a la penumbra
¡Noche de luna llena!
Corre desesperado entre las hojarascas secas,
a kilómetros de distancia
se percibe el deseo en sus huellas impresas.
Tiemblan las ramas de los arboles,
al vendaval de pasos apresurados las flores despiertan,
hay velada en el bosque y la luna mira indiscreta.
Silentes se acercan...
sin preámbulos devoran sus cuerpos entre besos y besos,
se relamen las bocas ávidas de sensaciones y sentimientos.
Un instante se miran, auscultan olfateando entre orejas y cuellos,
delicioso el olor de sus sangres hirviendo,
en la yugular ya palpita el deseo inquieto.
Desbocados los instintos
relamen despacito saboreando el exquisito banquete,
ablandándose entre suaves mordiscos,
a flor de piel para ser engullidos.
Danzan las estrellas,
cantando se animan los grillos,
como en un vals de luciérnagas al son de gemidos y gemidos.
Crujen hojas secas entre direcciones opuestas,
a la par de pisadas que se alejan
pero se conocen en esencia y se pertenecen,
siempre volverán cuando los invoque la luna llena.
¡Nadie los ha visto!
No se sabe si son lobos o humanos,
lobos que actúan por instinto
o humanos que se dejan llevar por algún sentimiento implícito.
cielo añil cubierto de estrellas,
silencio que invita a la penumbra
¡Noche de luna llena!
Corre desesperado entre las hojarascas secas,
a kilómetros de distancia
se percibe el deseo en sus huellas impresas.
Tiemblan las ramas de los arboles,
al vendaval de pasos apresurados las flores despiertan,
hay velada en el bosque y la luna mira indiscreta.
Silentes se acercan...
sin preámbulos devoran sus cuerpos entre besos y besos,
se relamen las bocas ávidas de sensaciones y sentimientos.
Un instante se miran, auscultan olfateando entre orejas y cuellos,
delicioso el olor de sus sangres hirviendo,
en la yugular ya palpita el deseo inquieto.
Desbocados los instintos
relamen despacito saboreando el exquisito banquete,
ablandándose entre suaves mordiscos,
a flor de piel para ser engullidos.
Danzan las estrellas,
cantando se animan los grillos,
como en un vals de luciérnagas al son de gemidos y gemidos.
Crujen hojas secas entre direcciones opuestas,
a la par de pisadas que se alejan
pero se conocen en esencia y se pertenecen,
siempre volverán cuando los invoque la luna llena.
¡Nadie los ha visto!
No se sabe si son lobos o humanos,
lobos que actúan por instinto
o humanos que se dejan llevar por algún sentimiento implícito.
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