Teo Moran
Poeta fiel al portal
Te sientes acorralado por los caprichos
de una vida enferma que no es nada
y se satisface por la podredumbre
de unos borrachos que llaman al alcohol
leche blanca nutritiva y pan blanco…
¡Tú y yo no somos nada!
Elegiste caminar entre las flores raras,
saborear la noche con sus besos de plástico,
mojar los baños con tu desahogo
en la península de un breve recuerdo…
Elegiste aún a sabiendas del incendio,
echaste leña y sin prisa ardió la noche,
las miradas lloraron a ciegas por el polvo
junto a las plañideras del local viejo,
las voces enarbolaron sus golpes duros
y los dejaron caer sobre el légamo del suelo.
Pero te sientes acorralado por las persianas
que a horas intempestivas se bajan,
en manos de otro vaso que no tiene ningún sabor;
están tus labios sedientos y tu alma en guerra,
en el aire se escucha una canción de rock roll
y por fin sientes que no debes nada a nadie,
que la esperanza fue un accidente en la noche.
Se bajan las persianas con su ruidoso cierre,
las cicatrices vuelven a mostrarse con su purpurina,
al compás de voces engalanadas y sin esperanza
mas bien sabes que te sientes feliz entre ellos,
eres otra promesa que no alcanzó a nadie,
te sientes como ellos otro perdedor sin causa
donde el amor no es más que una plegaria
que se evoca a deshora y sin puerta de salida.
Bien sabes que esta noche duermo sin sueño
en las placenteras manos de un borracho Morfeo,
bien sabes que no debo dar promesas a nadie
ya que el mundo se hizo una locura, un vano intento
y nada quedó del niño ingenuo acorralado,
hoy tengo los deberes hechos y las plegarias
lanzadas al cielo para que los inmortales del dolor
se hagan débiles en la realidad de esta vida sin vida…
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