viento-azul
Poeta que considera el portal su segunda casa
Se desgaja la noche enmohecida.
Tumb Tumb Tumb
Se acomoda mi magro latido
a su implacable galope sin luna,
recorriéndome ingrávido y traslúcido,
enceguecido por su materia inasible.
Alumbro animales disecados,
petrificados por su instinto abismal.
Y me asedia el temblor de tu ausencia
como un frío que ahonda en mi cuerpo,
ahora resuelto en decadencia y escombro.
Azuzado por la gélida maraña estelar,
no consigo dejar de rememorar tu carne,
ese territorio lúdico de confidencias entibiadas
que me encumbra y me hace vigía
de cada nuevo amanecer.
Me recaudas manso y me estrujas tras tu cerrojo,
con tu oficio inquebrantable
de recompensa purificadora,
evadiendo la herrumbrosa miseria,
vadeando su perfil con pericia milimétrica,
y me sumerjo en tu turbulencia,
cómplice de tu plenitud.
Tumb Tumb Tumb
Se acomoda mi magro latido
a su implacable galope sin luna,
recorriéndome ingrávido y traslúcido,
enceguecido por su materia inasible.
Alumbro animales disecados,
petrificados por su instinto abismal.
Y me asedia el temblor de tu ausencia
como un frío que ahonda en mi cuerpo,
ahora resuelto en decadencia y escombro.
Azuzado por la gélida maraña estelar,
no consigo dejar de rememorar tu carne,
ese territorio lúdico de confidencias entibiadas
que me encumbra y me hace vigía
de cada nuevo amanecer.
Me recaudas manso y me estrujas tras tu cerrojo,
con tu oficio inquebrantable
de recompensa purificadora,
evadiendo la herrumbrosa miseria,
vadeando su perfil con pericia milimétrica,
y me sumerjo en tu turbulencia,
cómplice de tu plenitud.