Alex Courant
Poeta adicto al portal
El dintel, la ventana, una cortina.
Un cristal con la luna fementida,
reflejo de estrellas vanas.
Un mantel sobre la mesa
y sobre el viejo mantel,
el florero y su flor adormecida,
restos de la comida desdeñada:
Zumbantes moscas se hacinan
formando un negro anagrama.
Rechina la madera de la cama,
el viento pliega a las sábanas,
y sólo mira la sombra
lo solo de su mirada.
El estante, una estufa, el cenicero.
La gotera en el cántaro a lo lejos.
Sal esparcida en el suelo
y el barullo de la nada
repitiéndose en sordo eco.
La letrina, el lavabo, los espejos.
Hora tras hora, el polvo en polvo inmerso,
y un revólver sonoro
fríamente apuntando a mi silencio.
Un cristal con la luna fementida,
reflejo de estrellas vanas.
Un mantel sobre la mesa
y sobre el viejo mantel,
el florero y su flor adormecida,
restos de la comida desdeñada:
Zumbantes moscas se hacinan
formando un negro anagrama.
Rechina la madera de la cama,
el viento pliega a las sábanas,
y sólo mira la sombra
lo solo de su mirada.
El estante, una estufa, el cenicero.
La gotera en el cántaro a lo lejos.
Sal esparcida en el suelo
y el barullo de la nada
repitiéndose en sordo eco.
La letrina, el lavabo, los espejos.
Hora tras hora, el polvo en polvo inmerso,
y un revólver sonoro
fríamente apuntando a mi silencio.