Lia Alvarado
Poeta recién llegado
Otra vez me encuentro de rodillas.
Bajo el arrullo de estrellas.
Te diré una vez más lo que pienso,
mientras agregas más peso a mi espalda.
El fuego recorre mi interior,
como una serpiente detrás de su próxima víctima.
Hambriento,
lleno de necesidad.
Me consume por dentro
mientras espero tu llegada
Quiero irme de este infierno.
Tratar la suerte en el gran laberinto de tu mente,
probar un poco de el sudor que corre por tu frente,
llenar de besos almas en lugar de pieles,
cubrir en llamas a toda alma pasajera,
dejar la marca de mis poemas a lo largo de la carretera.
Quiero que la vida te juegue de las suyas,
mientras esperas la cura a tus limitaciones.
Y que logres darte cuenta
de que perdiste el valor
de darle color a las estrellas.
Mis lágrimas caen.
Las flores crecen.
Se llena de la vida que mis ojos pierden.
Grito, grito en una lenta agonía.
Tus lágrimas frías resbalan por tu cuerpo,
sin jamás tocar el suelo.
Secándose como una flor marchita.
Lastimando mi corazón latente.
Se acerca la muerte,
Y estaré lista para recibirla.
Porque el dulce de mis labios,
se irá conmigo al encuentro de mis sueños,
y mis palabras cortantes,
quedarán atrapadas como un carrusel.
Causando que me recuerdes.
Porque eres tan humano.
Y se que en algún lugar de tu mente.
Se encuentra el infinito conteo.
De cada una de las lágrimas derramadas.
-Lia Alvarado.
Bajo el arrullo de estrellas.
Te diré una vez más lo que pienso,
mientras agregas más peso a mi espalda.
El fuego recorre mi interior,
como una serpiente detrás de su próxima víctima.
Hambriento,
lleno de necesidad.
Me consume por dentro
mientras espero tu llegada
Quiero irme de este infierno.
Tratar la suerte en el gran laberinto de tu mente,
probar un poco de el sudor que corre por tu frente,
llenar de besos almas en lugar de pieles,
cubrir en llamas a toda alma pasajera,
dejar la marca de mis poemas a lo largo de la carretera.
Quiero que la vida te juegue de las suyas,
mientras esperas la cura a tus limitaciones.
Y que logres darte cuenta
de que perdiste el valor
de darle color a las estrellas.
Mis lágrimas caen.
Las flores crecen.
Se llena de la vida que mis ojos pierden.
Grito, grito en una lenta agonía.
Tus lágrimas frías resbalan por tu cuerpo,
sin jamás tocar el suelo.
Secándose como una flor marchita.
Lastimando mi corazón latente.
Se acerca la muerte,
Y estaré lista para recibirla.
Porque el dulce de mis labios,
se irá conmigo al encuentro de mis sueños,
y mis palabras cortantes,
quedarán atrapadas como un carrusel.
Causando que me recuerdes.
Porque eres tan humano.
Y se que en algún lugar de tu mente.
Se encuentra el infinito conteo.
De cada una de las lágrimas derramadas.
-Lia Alvarado.