SIN SOMBRERO
Poeta recién llegado
Siempre me dio un chingo de miedo de que llegara la noche; siempre sentía un maldito vacío cuando observaba el sol meterse.
Al llegar la noche todo estaba en silencio, y es ahí cuando estaba verdaderamente solo sin distractores, enfrentándome a mis putos pensamientos; sigo teniendo un poco de miedo de ese maldito insomnio que me regala la noche.
Solo queda repetirme a mí mismo: “tranquilo, la guerra ya termino; ya no hay nadie de quien defenderse”.
Al llegar la noche todo estaba en silencio, y es ahí cuando estaba verdaderamente solo sin distractores, enfrentándome a mis putos pensamientos; sigo teniendo un poco de miedo de ese maldito insomnio que me regala la noche.
Solo queda repetirme a mí mismo: “tranquilo, la guerra ya termino; ya no hay nadie de quien defenderse”.