Xavier Malo
Poeta recién llegado
Golpe a golpe,
verso a verso...
verso a verso...
¡Y cómo he de sentirte, noche Navajera,
locamente ajazminado en tu universo,
palpitante el alma, suspenso entre quimeras,
al porvenir indescifrable siempre atento!
Ayer es nada; en la aljaba de Presente
en vano iré buscando una saeta
con que apuntar, aun esté el pulso caliente
a un Corazón, la Patria del Poeta.
Tus náyades, Navajas ¿acaso escuchan
mi delirante canción -canción sagrada-,
con un atisbo de piedad o de ternura,
un gesto de oración sobre sus aguas?
El santo Rubén lo dijo: 'es misterio',
como el diamante, puro, esta existencia;
y si el camino es, no más, vericueto,
y cada pasaje sombrío atormenta,
y Apolo nos niega sus rayos eternos,
Jove su amparo, Cupido sus flechas,
y azota el espino que brota secreto,
el sol nos aturde, la noche nos ciega,
y es un vahído la luz que allá vemos...
¿No estamos tentados que Zeus nos conceda
la suerte de ser un tejo, o un almendro,
en bosque florido, sin goces ni penas,
y el alma volando a los Campos Elíseos?
Sueño con edades bellas y eternas,
y el propio despertar es lo más bello.