AlejandroCifuente
Poeta recién llegado
Me toca escribir lo transitorio, inevitable
como árbol pretérito de un pájaro marchito
que amasa el pan con manos pasajeras
como noche olvidada sobre el viento de papel
que anuda la mañana
como angustia pueril donde habitan los senderos del abismo.
Y las pausas reiteradas del silencio nos duelen en el gusto
mientras corren los pedales de una reja detenida.
Los barcos de piedra ruedan
en el último comienzo de una trama ineludible
y las voces se agrietan entre el relámpago y el sueño
como cristal de sobras desechadas sobre el vientre
donde un pañal bosteza las viejas estaciones.
El tiempo es una jaula postergada en el vacío.
como árbol pretérito de un pájaro marchito
que amasa el pan con manos pasajeras
como noche olvidada sobre el viento de papel
que anuda la mañana
como angustia pueril donde habitan los senderos del abismo.
Y las pausas reiteradas del silencio nos duelen en el gusto
mientras corren los pedales de una reja detenida.
Los barcos de piedra ruedan
en el último comienzo de una trama ineludible
y las voces se agrietan entre el relámpago y el sueño
como cristal de sobras desechadas sobre el vientre
donde un pañal bosteza las viejas estaciones.
El tiempo es una jaula postergada en el vacío.
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